Dec 31, 2004

Más Imágenes de la Tsunami

Más imágenes antes y despúes de la tsunami, realmente impresionante...

Tragedia

Durante casi 10 años trabajé para la filial de Buenos Aires de una compañía de software de EEUU, una de las más grandes del mundo. Esta empresa tenía políticas de seguridad muy serias, y se esforzaba por cumplir TODAS las normas de las ART y del ente que las regulaba. Fui miembro de la brigada de evacuación e incendio durante varios años. La empresa tenía asesores de seguridad industrial con los que practicábamos evacuaciones periódicamente, nos daban cursos de primeros auxilios y demás.

Hoy me entero por Sine Metu de la tragedia del incendio en una disco de Buenos Aires, con 175 muertos y más de 700 heridos. Por lo que leo, no se respetaban ni las más elementales normas de seguridad. Esto es algo demasiado común en Argentina. ¿Cuantas empresas u organismos públicos hay en el país que realmente se tomen en serio este tema? Creo que son una minoría total. Una vez más, la chantada, la avivada, el clásico "no pasa nada, dejate de joder, no seas exagerado", nos cuesta cientos de vidas. Un enorme sin sentido.

Actualización:

Aparentemente funcionaba una guardería en un baño de la disco, por eso hay niños entre los muertos. Me hierve la sangre de la bronca y la frustración que me da un país así, tercer mundo a pleno, full - full, con aire acondicionado.


Dec 30, 2004

¡Feliz Año Nuevo para Todos!

¡Todo lo mejor para el 05!

Distintas Actitudes

Veo en Barcepundit un muy interesante artículo en el New York Times sobre los planes para difundir la enseñanza del inglés en Chile, en un esfuerzo para una mayor integración al mundo. Estos pibes nunca van a llegar a nada así, deberían tener más dignidad y aprender castellano con acento cubano - venezolano, el idioma del futuro, chico.

Un adelanto:

In many parts of Latin America, resistance to cultural domination by the United States is often synonymous with a reluctance to learn or speak English. But here, where Salvador Allende was once a beacon for the left, the current Socialist-led national government has begun a sweeping effort to make this country bilingual.

Chile already has the most open, market-friendly economy in Latin America, and the language plan is seen as advancing that process. The government has negotiated free trade agreements with the United States, Canada, the European Union and South Korea in recent years, is in talks with New Zealand and Singapore, and this fall was host to the Asian-Pacific Economic Cooperation conference, with President Bush among the leaders of 21 nations in attendance.

El indigenismo, una nueva cara para una misma falsedad

(Relacionado con mi post anterior, un artículo de Marcos Aguinis en La Nacion, de marzo de este año)


17 de marzo de 2004

El indigenismo, una nueva cara para una misma falsedad

Resulta tan engañoso como el marxismo


Promete acabar con las injusticias padecidas por los indígenas, pero sólo profundizará su marginación
Sus ideales igualitarios impulsan a uniformar hacia abajo


CARTAGENA DE INDIAS, Colombia.- Rondó entre los participantes del Foro Iberoamericano una sentencia de Voltaire: "El futuro no pertenece a quien lo espera, sino a quien lo prepara". Hoy podríamos agregar que en América latina ocurre algo peor: preparan el pasado.
.
Enrique Krauze, historiador, crítico de la política norteamericana y de muchos males locales, introdujo el tema del indigenismo. A sus fundadas palabras las enriqueció Mario Vargas Llosa, quien sintetizó una estremecedora semblanza de este fenómeno que ahora se extiende desde México hasta Chile.
.
Los antropólogos han realizado un trabajo monumental. Gracias a ellos se internalizó la obligación de respetar las diferencias, sobre todo las diferencias culturales y, en primer lugar, las de los indígenas. Pero una cosa es defender los rasgos específicos de una cultura, preservarlos, difundirlos, y otra muy distinta es poner en marcha una ideología política que impulsa proyectos regresivos.
.
Krauze había denunciado como uno de los paradigmas desastrosos del continente al marxismo-estalinismo que empezó a propagarse en la década de los 60. Entonces existía la Guerra Fría. Cuba y la Unión Soviética estimulaban la desestabilización de varios países con un indisimulado objetivo imperial. El Che Guevara quería incendiar el planeta con decenas de Vietnam sin importarle qué quedaría después. En los 60 se descuartizaron democracias, se frustraron proyectos de crecimiento sostenido, se estimularon los golpes de Estado y se puso en práctica la represión más desaforada. Ese marxismo violento fue una epidemia que no trajo desarrollo, sino devastación y atraso por acción y reacción.
.
El indigenismo es una nueva muestra de la misma falsedad, completó Vargas Llosa. Con la excusa de reivindicar derechos, recuperar tierras, salvar culturas y liberar de la opresión, reedita caminos condenados a la desgracia. Busca la fractura de las democracias, y ya hay ejemplos claros en Ecuador, Perú y Bolivia. Propone el colectivismo basado en mitos precolombinos en lugar de reforzar los derechos individuales, que son la mejor conquista del hombre, infaltables en los países exitosos.
.
De modo indirecto son racistas, porque dividen a la población en etnias, y enmascaran la desacreditada guerra de clases con la beligerancia de nativos contra inmigrantes explotadores. Promueven el retroceso a la tribu. Descienden al atraso, la pobreza y el desdén por los adelantos de la ciencia. Son profundamente reaccionarios y antihumanistas. Sus ideales igualitarios sólo impulsan a uniformar para abajo.
.
Hice recordar al Foro que el líder boliviano Felipe Quispe afirmó que "si una parte de la sociedad calza zapatos y otra ojotas, pues que todos calcen ojotas". Impresionante. Suena como una justicia maximalista e irrebatible.
.
Pero a tamaña propuesta se le debe responder que "si una parte calza zapatos y otra ojotas", que se haga lo necesario para que todos puedan acceder a los zapatos. Esto, desde luego, no resulta aceptable a los violentos. Más sonora es la expropiación compulsiva y el distribucionismo demagógico, aunque la igualdad conseguida sean el hambre y la miseria. Para que todos calcen zapatos, en cambio, hay que subir en vez de bajar. Hay que usar la imaginación y la disciplina, establecer reglas de juego, fomentar la cultura del trabajo, abrir la mente, competir, incorporar ciencia y tecnología.
.
Julio María Sanguinetti brindó una pintura inolvidable sobre el avance del mito sobre la historia y la verdad. En materia de indigenismo también hay noticias en su país, contó. Algunos hablan del charruismo, aunque nadie en el Uruguay nunca vio un indio charrúa... Cosa parecida sucede en México -completó Krauze-, donde el subcomandante Marcos ha decidido no alejarse de la selva de Chiapas, porque fuera de esa aislada región no podría conseguir un éxito político medianamente importante. En Perú predominan los mestizos, los indios puros son minoría.
.
En suma, la reivindicación indigenista se basa en mitos, confunde, distorsiona y contiene la trampa de conmover nuestros sentimientos de solidaridad. Así como el marxismo conmovía con su promesa de poner fin a la explotación del hombre, y sólo llevó a nuevas formas de explotación y tragedia, el indigenismo promete acabar con las injusticias padecidas desde los tiempos de la colonia y sólo conseguirá profundizar su marginación.
.
Ambos espolean hacia el camino equivocado, el que no depara lo que anuncian, sino pobreza y totalitarismo, chatura y anulación del individuo en el altar de un colectivo despótico.
.
Un período crítico
.
Las democracias de América latina atraviesan un período crítico. Venezuela tiende a cubanizarse y Haití no ha sabido sacar provecho de las ayudas que recibió. Hay corrupción y temblores en varios países. Aún las dirigencias y los formadores de opinión no se han despabilado lo suficiente para advertir que el desarrollo no tiene secretos, sino que va unido a medidas simples pero firmes, las medidas simples y firmes adoptadas por los países exitosos.
.
El caso de Colombia concentró varias horas de discusión. Un video glosado por Plinio Apuleyo Mendoza denunció el salvajismo con el que la guerrilla trata a los rehenes y la falta de respeto a la vida que manifiestan sus atentados. Esa guerrilla alimentada por el narcotráfico irradia seudopodios hacia los países vecinos. Hay denuncias de que Venezuela brinda asilo a integrantes de las FARC. También de que Venezuela apoya con diversos recursos la desestabilización de algunos países, como años atrás lo hacía Cuba. Y de que Cuba ha enviado millares de represores a Venezuela para entrenar la resistencia de Hugo Chávez. Como contraprestación, Fidel recibe ahora más petróleo que en los tiempos de la Unión Soviética. Un chiste afirma que Cuba ya es potencia: "Tiene su satélite".
.
Manuel Marulanda, Tirofijo, aseguró en un reportaje que es estalinista de la vieja escuela. Una suerte de Pol Pot camboyano trasplantado al Caribe. Quienes aún lo dudaban quedaron fríos, más después que dio su respuesta a un periodista que se afanó en explicarle que el estalinismo había fracasado estrepitosamente. Marulanda contestó con la arrogancia de los fanáticos: "Pero todavía no se probó en Colombia".
.
En conclusión, urge contribuir a que las lagañas que ocluyen muchos párpados acaben por disiparse. Es una tarea ardua, casi una misión.
.
El Foro Iberoamericano para debatir sobre la Democracia y el Desarrollo fue organizado por la Fundación Internacional para la Libertad (FIL), la Agencia Española de Cooperación Internacional (AECI), la Fundación para el Análisis de los Estudios Sociales (FAES), la Fundación ACES, la Casa de América y la Fundación Iberoamérica Europa.
.
Por Marcos Aguinis
Para LA NACION

Indigenismo

No hace mucho en una reunión, un argentino comentaba al pasar que los dos países que más odia en el mundo son los EEUU y España. Odiar a EEUU es un gran clásico nacional (e internacional) para cualquier argentino bien nacido, residente en el país o en el exterior, pero ¿España? Como era novedoso, por lo menos en mi experiencia, cometí el error de preguntarle. Hete aquí que este muchacho procedió a explicarme que los españoles eran los autores del “mayor genocidio de la historia”, responsables de la masacre de “75 millones de indios” durante la conquista.

Esto me trajo a la memoria los buenos viejos tiempos de la facultad. En ese entonces, era posible estar rodeado de las lumbreras intelectuales de vanguardia del momento, con sus remeras y pancartas de "Me Cago en el Quinto Centenario", que organizaban “asambleas estudiantiles” en la facultad, y aprovechaban la ocasión para debatir el no pago de la deuda externa y la condena a EEUU por lo que sea que estaba de moda en ese momento, e invitaban a firmar petitorios a favor de los mártires de Tiannamen en plena hiperinflación alfonsinista. Tal vez haya sido por mi estado de debilidad general, después de pasar una semana comiendo zapallitos hervidos, pero ¡que tiempos aquellos, tan románticos!

Mientras que puede resultar comprensible y hasta simpático que algo así te lo diga un bobalicón (por no decir pelotudo) de 20 y pico de años en la facultad, que todavía sufre los estragos de la efervescencia hormonal de la adolescencia, escucharlo de boca de un señor de 40 y pico, casado y con hijos, y una panza que le cuelga del pantalón, da un poco de vergüenza ajena.

Hasta ahora no encontré información que sustente una cifra como la que menciona esta persona, después de todo 75 millones de personas es un numerito. Pero le doy el beneficio de la duda, voy a seguir buscando datos.

Muy relacionado con esto, encontré este comentario en un blog sobre una de las más recientes reencarnaciones de la vieja vulgata marxista de café, sobre todo en nuestro sufrido subcontinente: el “indigenismo”. Espero que tenga el mismo destino histórico que la nefasta ideología que lo inspira.

Not Your Father's Marxism . . .
The Don of International Marxism, the USSR, is dead -- killed by Ronald "Elliot Ness" Reagan. For roughly the past fifteen years, we, thankfully, have lived without the threat of global nuclear annihilation that the USSR's Marxist vision posed. With the Soviet demise, international Marxism as we knew it for nearly the entire 20th century also died. Unfortunately, however, the forces that fathered and nurtured Marxism did not die: envy, resentment, and fear of competition and failure remain with us, alive and well.

The envious, resentful, and fearful of the world found in Marxism's pseudo-scientific analysis and language an "explanation" for any event. If it did nothing else, Marxism "explained" why nothing was the fault of the envious, resentful, and fearful: the rich were rich, because they made the poor, poor; the successful succeeded because they made the failed, fail. Old Marxism also fed the egos and provided a way for otherwise frustrated and failed "intellectuals" to pursue Napoleonic dreams. Vast conspiratorial forces oppressed mankind; these forces could be exposed and defeated only by and with the leadership of an enlightened Marxist elite who would lead the wretched of the earth to the socialist promised land.

The USSR's end forced the envious, resentful, and fearful and their leaders to adapt, transform, fracture and downgrade a belief system that had "explained" everything into less-satisfying sub-sets, each focused on a particular topic: most prominently, feminism, environmentalism and the rapidly growing one of "international law." Despite their seemingly different concerns, all these sub-sets shared much in common, to wit, at their core lay anti-capitalist, anti-American and increasingly anti-Semitic emotions disguised as analytical constructs. Over the past fifteen or so years, we have seen these different strands re-meld into what we now call the Anti-Globalization Movement (AGM). While it doesn't have the military force behind it of the old Marxism, nor has it yet formulated a clear vision of the world with which it seeks to replace the current world (there is no AGMDas Kapital), it shares with old-time Marxism a reliance on pseudo-science and a vanguard elite. Also from Marxism come much of its language and tactics, as well as the goals of disrupting economic development of the capitalist kind and bringing down the United States and the global order it dominates.

This is just a minor weblog; please do not expect a PhD dissertation on the AGM. I want, however, to focus on one particularly interesting sub-set of the AGM with which I have had some personal experience, and which has not received as much attention as the others. I refer to "movements" for the "rights of the indigenous."

Having served and visited extensively in Central and South American countries with large "indigenous" populations, I can freely state that the region's "indigenous" cultures largely ceased to exist hundreds of years ago; "indigenous" culture today means rural poverty. As the saying goes, "I was born at night, but not last night," so even I understand, therefore, that calling to protect "indigenous culture" really means seeking to preserve rural poverty; to keep people poor, sick, illiterate, and isolated from the great and small wonders of our age. It means helping condemn them to half lives consumed with superstition, disease, and of watching their puny children struggle to live past the age of five. It's a call to keep certain people as either an ethnic curio on the shelf for the enjoyment of European and North American anthropologists or, equally vile, as exploitable pawns for the use of political activists.

When I hear these calls, I think, "We don't protect rural poverty in the USA. Western man no longer lives in caves or trees, terrorized by solar eclipses and at the mercy of an unforgiving environment. Why should these people? Why should humans live little better than animals in disease-infested jungles, or exposed on wind-swept plains?" I am struck, for example, by how much effort "pro-indigenous activists," often themselves urban upper-class types or foreigners, expend on "land reform." Instead of working to develop an economy where land ownership does not determine whether one lives or dies, the activists seek to chain the "indigenous" to, at best, a brutal life of scratching out a living on postage stamp-size plots of land. Often land reform involves "giving" the rural poor these plots but without the right to sell or use them to secure loans from banks. The poverty and hopelessness increase.

This segues to one of the great and evil myths promulgated by activists, i.e., the Native Americans' love for the land. As one activist (from Minnesota) told me, "they would rather die than give up their contact with Mother Earth." Really? You can believe that if you want, but everywhere I've gone in Latin America, rural people seek to head for the city, or, even better, the USA. They want medicine, Coca-Cola, TVs, cars, motorcycles, corn flakes, and indoor plumbing -- they want to live like the activists do in Minnesota. Those who stay on the land, in particular the men, do not radiate any particular love for the land, the flora, the fauna, or for each other. They fish with dynamite and mercury; burn or cut huge tracts of forest; treat their "sacred lakes" as sewers; drink themselves stupid; and engage in often lethal fights and horrendous cruelty towards women, children and animals. In other words, they behave as uneducated, poor people have throughout all history and in all cultures. Note to activists: the "indigenous" are human.

The foreign activists are particularly loathsome; they invent and distort history, introducing distinctly 20th and 21st century concepts into the study of pre-Colombian cultures and their remnants. Worse, these activists seek to manipulate poor people for their own political agenda, and often get them killed in pursuit of "liberation theology" or some other fashionable cliche. They overwhelm and corrupt legitimate "indigenous" activists with money, trips, attention, and promises of fame. In exchange, the once-legitimate local activist becomes a servant of Americas Watch, Amnesty International, etc, required to produce ever more dire stories and accusations. Or they merely make up a leader for the "indigenous"; the most famous being Guatemala's Rigoberta Menchu Tum -- virtually unknown inside Guatemala (having lived most of her life abroad); a creation of European Marxists; a tool of Guatemala's Communist URNG insurgency; a pro-Castro hater of the USA; an author of a major hoax; and, as you would expect in such cases, the winner of the Nobel Peace Prize. The foreign activists appear like a modern version of the ancient Jewish legend of the Golem to save the people, end up creating havoc . . . and then, went it all comes crashing down, as, for example, when some Neanderthal military lashes out, they run to their Embassies flashing US or European passports, gaining safety and fame as modern Joans of Arc, leaving the "indigenous" to take the hit.

Please look at links such as this, this, this, and most notably this. You will see how the activists seek to exploit the indigenous in the cause of the AGM. The last link in particular, which contains the "Kito Declaration" of last July, provides an exceptionally clear example of the effort to deform the push for "indigenous" rights: the bogus history, the fantasy of the noble savage, and then the kicker: opposition to foreign investment, free trade, and modern agriculture; and the call to support well-known "indigenous" rights champions, Hugo Chavez and Fidel Castro,

To express our solidarity with the Venezuelan people and President Hugo Chávez who have defended their national sovereignty in the face of a strong push from the United States government, and we call on them to take action against the referendum scheduled for August 15, 2004.



To express our solidarity with the Cuban people for its continuing anti-imperialist struggle.

Sorry for the length of this posting. Let me end with two thoughts. The first is encapsulated in the words of a fellow Diplomad, who after years of listening to the pronouncements and viewing the activities of the "indigenous" rights crowd in Central America, said, "Well, it all comes down to the right to wear funny clothes." And that's just about all they have achieved.

The second is really more a hope than a thought. It seems that for now the Anti-Globalization Movement draws inspiration from Karl Marx and his words. At The Diplomad we all hope that in the near future the Anti-Globalization Movement will draw inspiration from a different Marx . . . Harpo and his silence.
http://diplomadic.blogspot.com/

Breve e incompleto diccionario de disparates argentinos

Jueves, 30 de diciembre de 2004

Opinión / Roberto Cachanosky
Breve e incompleto diccionario de disparates argentinos

El cúmulo de palabras y frases ridículas que hemos acuñado en los últimos años para referirnos en forma metafórica a las payasadas de nuestros gobernantes no es otra cosa más que un intento de disfrazar la realidad y esconder los verdaderos alcances de algunas medidas políticas.

Probablemente no exista mejor indicador para explicar nuestra decadencia como país que la cantidad de palabras absurdas que hemos inventado en los últimos 20 años. Cuando analiza en profundidad esos términos o frases que hemos inventado y popularizado, se da cuenta del grado de locuras que nuestra dirigencia política ha cometido y, al mismo tiempo, el intento por esconder dichas locuras detrás de palabras inventadas que pretenden distorsionar la realidad.

Desde ya le pido disculpas al lector porque el listado de palabras que voy a dar a continuación no está presentado alfabéticamente o por períodos. Casi las escribo a medida que me voy a acordando de ellas. Pero cuando termine de leerlas, pregúntese si las siguientes palabras y frases no son otra cosa que un intento por defender lo indefendible o esconder los disparates a que es sometido el país. Veamos algunas de ellas y las definiciones que, a mi juicio, se ajustan más a lo que produjeron que a lo que pretenden mostrarnos los políticos y los medios de comunicación con dichas palabras:

Pesificación: palabra inventada en la Argentina para no decir directamente que la gente fue estafada por el Estado. Bajo el argumento de que íbamos a ser un país normal, los que habían depositados dólares se encontraron con que el Estado había decidido que ya no tenían derecho a reclamar los dólares y tenían que darse por contentos con recibir pesos. En los países normales, pesificación es sinónimo de “confiscación”.

Pesificación asimétrica: frase que intenta esconder la ignorancia y el grado de improvisación con que actuaron los devaluadores de 2002. Una vez que metieron la pata y no sabían como arreglar el lío que habían hecho, inventaron la pesificación asimétrica que no es otra cosa que establecer un tipo de cambio diferente para los activos y pasivos de los bancos. En cualquier país normal esto puede traducirse con esta frase: “¿qué quieren inventar?”.

Protesta social: frase con que se pretende esconder todo tipo de atropello a los derechos de terceros. Fue inventada por una manga de delincuentes que, mediante palos y capuchas, violan los derechos de terceros. Por ejemplo, a transitar libremente. En los países normales, protesta social es sinónimo de delito.

No vamos a judicializar la protesta social: frase que utilizan los gobernantes que, por conveniencia política, no están dispuestos a cumplir el mandato constitucional de mantener el orden público. En vez de decir “no vamos a reestablecer el orden público porque no nos conviene políticamente” o “no queremos correr riesgos de perder votos”, utilizan esta frase. En los países normales el funcionario que no judicializa la protesta social es sometido a juicio por incumplimiento de los deberes de los funcionarios públicos.

Estilo K: frase inventada por los medios para no decir directamente que una persona es prepotente, guaranga y maleducada. En cualquier país normal, Estilo K significaría que el tipo es un impresentable.

Derechos Humanos: si bien esta frase ya existe en el mundo, en la Argentina se le ha asignado el significado de que el derecho a la libertad de expresión, a la vida y a la libertad sólo le corresponde a los progres. Cualquier persona que no es progre puede ser censurada, matada o privada de su libertad en nombre de los pobres, de la justicia social y de la revolución contra la oligarquía.

Democracia: hacia la década del 80, un charlatán de barricada sostuvo que con la democracia se come, se cura y se educa. El mal uso de la palabra democracia hizo que el país cayera en la hiperinflación, la gente pasara hambre y la educación terminara siendo destrozada.

Década pérdida: expresión que se utiliza para no nombrar la presidencia de Ricardo Alfonsín, que hizo uno de los peores gobiernos de la historia argentina y luego se alió al duhaldismo para impulsar una devaluación salvaje que llevó al país a niveles de pobreza jamás imaginados.

Cartonero: nuevo oficio que surgió en la Argentina producto del populismo demagógico del peronismo y el radicalismo. Este oficio consiste en que menores de edad, mujeres y hombres anden revolviendo los tachos de basura de la calle buscando algo que puedan vender. En cualquier país del mundo esta actividad es llevada a cabo por los pobres de toda pobreza. En la Argentina se ha transformado en uno de los sectores de mayor dinamismo del nuevo modelo productivo.

Corralito: palabra utilizada para decirle a la gente que no puede sacar la plata que depositó en un banco. Aquí, esta violación al derecho de propiedad fue “vendida” como la bancarización del sistema económico argentino.

Mayoría automática: expresión inventada para decir que un presidente logró tener en la Corte Suprema de Justicia un grupo de jueces que le votan todo lo que necesita el Ejecutivo. La mayoría automática es despreciada por toda la dirigencia política y los medios de comunicación, salvo que esa mayoría automática responda al nuevo titular del Poder Ejecutivo. En ese caso, el cambio de miembros de la Corte para establecer una nueva mayoría automática es interpretada como una limpieza del Poder Judicial y signo de transparencia institucional.

Saqueo: sistema por el cual una mafia política logra desestabilizar a un gobierno hasta voltearlo. Antiguamente, la dirigencia política solía golpear la puerta de los cuarteles para derrocar a un determinado gobierno. Ahora, se organizan legiones de saqueadores de supermercados hasta lograr crear el clima adecuado para voltear al presidente no deseado por la mafia de turno.

Desendeudarnos: palabra recientemente inventada para tratar de sacarse de encima al Fondo Monetario Internacional (FMI). Mientras a todos los bonistas el gobierno de turno les dice que les va a pagar cuando quiera, como quiera y lo que quiera, al FMI le dice que le va a pagar todo lo que le debe y en efectivo para, de esa forma, aparecer ante el pueblo como el líder de la soberanía nacional.

Superpoderes: invento argentino para decir que estamos en democracia, pero que el Ejecutivo puede comportarse igual que en una dictadura, disponiendo de los recursos del contribuyente como mejor le plazca y sin ningún tipo de control. Antiguamente, los superpoderes no eran otra cosa que la capacidad que tenía el rey o el señor feudal para violar todos los derechos de los súbditos, incluido el derecho “a la primera noche” que se arrogaba el rey. Por ahora, en la Argentina, este último “derecho” no es ejercido.

Déficit cero: invento argentino del año 2001 por el cual el gobierno dijo de manera elíptica que la plata ya no le alcanzaba más y nadie le prestaba un peso para financiar el gasto público.

Factor de empalme: otro invento argentino del año 2001 para decir que se iba a devaluar el peso, pero sin decirlo. Finalmente, este factor de empalme nunca llegó a aplicarse porque vino otro señor que devaluó a lo bruto y sin medir las consecuencias de lo que hacía.

Gasto cuasifiscal: invento de la década del 80 para no decir que el Banco Central de la República Argentina (BCRA) se estaba endeudando a lo loco y que por esa deuda devengaba un interés impagable que iba a conducirnos a la hiperinflación.

Semáforo piquetero: es un semáforo tan argentino como el dulce de leche. Por medio de este semáforo, el Estado les indica a los conductores de automóviles que tienen que desviar su camino porque más adelante hay un grupo de delincuentes que está dispuesto a romperle el auto y la cabeza si intenta ejercer el derecho a transitar libremente.

Apertura indiscriminada: frase que inventaron pseudo empresarios para decir que no quieren competir con productos de otros países. El objetivo que esconde la lucha contra la apertura indiscriminada es venderle a los consumidores locales productos de baja calidad a precios disparatados.

Transversalidad: según el diccionario de la Real Academia Española, la palabra transversalidad no existe. Tampoco dicho diccionario tiene la palabra transversales. En la Argentina, transversalidad significa que se quiere armar algún movimiento político para sostener el poder, sin saber muy bien para qué lo quieren. Y los transversales son los que quieren el poder sin saber para qué.

Como dice el título de esta nota, este es un Breve e Incompleto Diccionario de disparates argentinos. Por lo tanto, está abierto a modificaciones, correcciones y nuevas ideas que el lector considere oportuno aportar.

Finalmente, les pido a los lectores que si tienen otros términos que no están incluidos en este listado, por favor los mencionen en el Foro de Opinión vinculado a esta nota (ingresar en “Opine aquí”). Creo que entre todos podemos llegar a armar un buen diccionario para que los extranjeros puedan entender de qué estamos hablando los argentinos cuando utilizamos todas estas palabras. © www.economiaparatodos.com.ar



Se autoriza la reproducción y difusión de todos los artículos siempre y cuando se cite la fuente de los mismos: Economía Para Todos (www.economiaparatodos.com.ar)

Dec 29, 2004

Imágenes Satelitales de la Tsumani

Miren estas imágenes de antes y después de la tsunami...

Historia Circular

Cualquier parecido con la actualidad argentina es pura coincidencia...

Desastre de Asia: Cómo Ayudar

Un link a la página de The Command Post con algunas ideas de cómo ayudar a paliar los efectos del terremoto en Asia. Creo que vale la pena.

La Culpa es de EEUU

Veo este cartoon en Sine Metu, lo lamentable es que hay gente que lo dice en serio...

Un país en el que no existen los términos medios

Gracias a Bartolomé Alberdi, leo este artículo de James Nielson en La Nación de hoy, muy relacionado a mis dos últimos posts. Me quedo con esto:


"Entre otras cosas, ha permitido que los comprometidos con el corporativismo tradicional sean tomados por paladines del progreso, mientras que quienes creen que dadas las circunstancias sería mejor tratar de evolucionar como ya lo han hecho los países más prósperos sean considerados nostálgicos de ideas medievales."

-----
Miércoles 29 de Diciembre de 2004

Un país en el que no existen los términos medios
Por James Nielson
Para LA NACION

No cabe duda de que Néstor Kirchner es el gran campeón argentino.

Lo consagran todas las encuestas. No tiene rivales a la vista. De celebrarse una pelea mañana, demolería con facilidad insolente a Eduardo Duhalde, Elisa Carrió o Ricardo López Murphy. Es que la gente lo quiere porque es un hombre con las agallas para atacar a los malos y de este modo asegurarle que la Argentina no está de rodillas, no señor, sino de pie y más que dispuesta a luchar contra el mundo entero.

¿Y Carlos Menem? Ni siquiera figura en la lista de desafiantes.

Nadie entiende cómo un perdedor semejante llegó a ser campeón. Tuvo su oportunidad para enfrentarse con Kirchner, pero se amilanó, negándose a subir al cuadrilátero. Su imagen es desastrosa: todos saben que es un corrupto rodeado de esperpentos. Y como si todo eso no fuera suficiente, ya es viejo.

En una democracia madura importaría poco que la imagen de un dirigente pesara más que lo que efectivamente representa porque todos son centristas, pero en la Argentina la propensión moderna a hacer de la política un ramo de la publicidad ha tenido consecuencias que son decididamente perversas.

Entre otras cosas, ha permitido que los comprometidos con el corporativismo tradicional sean tomados por paladines del progreso, mientras que quienes creen que dadas las circunstancias sería mejor tratar de evolucionar como ya lo han hecho los países más prósperos sean considerados nostálgicos de ideas medievales.

Sin embargo, por aberrante que hoy en día parezca, es más que probable que una variante del "menemismo", si por eso queremos decir un esfuerzo caótico por insertar a la Argentina en el sistema internacional dominante acatando las reglas comunes, termine imponiéndose al "kirchnerismo".

* * *

Si los debates en torno de las alternativas políticas y económicas fueran un tanto más serios, podrían triunfar sin dificultades los partidarios de reformas destinadas a hacer de la Argentina un país capitalista moderno, tal vez menos "liberal" que algunos, pero mucho menos corporativista y clientelista de lo que siempre ha sido.

Pero en este país las polémicas suelen degenerar muy pronto en intercambios de consignas, cuando no de insultos.

Por basarse casi por completo la actitud asumida por el público en la popularidad personal de los jefes, ya es rutinario que el país entero brinde la impresión de sentirse firmemente consustanciado con el pensamiento único de turno.

Se trata de un fenómeno desconcertante. En otras latitudes no es nada raro que un sector centrista estrecho pero clave cambie de opinión, oscilando entre planteos relativamente colectivistas e individualistas y de tal manera determinando que el progreso sea más zigzagueante que lineal.

* * *

Lo que sí es raro es que la supremacía transitoria de una corriente suponga la virtual desaparición de las otras, con el resultado de que la Argentina ha conocido períodos en los que un visitante desprevenido habrá creído que casi todos sus habitantes eran, según el año, alfonsinistas, menemistas o kirchneristas.

Como es natural, a los dueños de los ismos correspondientes, y más aún a sus allegados, les ha sido agradable fantasear con perpetuar la "hegemonía" así supuesta por los siglos de los siglos.

Ahora bien: es tan poderoso el capitalismo liberal globalizado -una fuerza impulsada por el progreso tecnológico y la ausencia de alternativas auténticas- que andando el tiempo se expandirá hasta el último rincón del planeta.

Algunas elites locales que, con la razón o sin ella, se sienten amenazadas por el cambio tratarán de resistirlo afirmando que el precio social, moral o religioso de rendirse sería tan elevado que hay que luchar por mantenerse lo más lejos posible de esta máquina infernal que corre fuera de control.

Se anotarán algunos triunfos tácticos, pero, como sucedió aquí apenas tres años atrás, lo harán a costa del bienestar de la mayoría abrumadora de sus compatriotas, que, en cuanto por fin opten por retomar el rumbo abandonado, se encontrará aún más rezagada que antes.

Una Cuestión de Inconsistencia

Cuenta un viejo chiste que un señor se encuentra con un amigo en la calle y le comenta que se siente muy mal porque desde hace un tiempo se hace pipi encima. Le cuenta que ya vio a muchos especialistas y que nadie acierta en solucionar su problema. El amigo le recomienda un psicólogo muy bueno y le sugiere que lo vaya a ver. A los pocos meses se encuentran de nuevo y el señor le cuenta que le fue fantástico con el nuevo medico, ahora no sólo se hace pipi sino que además se hace popó encima, pero ya no le importa.

De la misma manera, desde diciembre de 2001 la Argentina no sólo ha agravado dramáticamente los mismos problemas de antes, sino que además ha creado una serie de problemas adicionales de muy difícil solución, pero ya no nos importa. Hemos decidido que la realidad es lo que nosotros hacemos de ella. No en el sentido racionalista, en el que el hombre con trabajo y sacrifico es capaz de modificar su entorno natural, sino en el sentido mágico premoderno, según el cual sólo basta desear algo para que se haga realidad. Fieles seguidores del realismo mágico, hemos hecho realidad el viejo lema de los estudiantes parisinos, la imaginación al poder. Como la imaginación no tiene limites, estamos condenados al éxito.

La gran mayoría de argentinos tienen en claro en qué tipo de país quiere vivir. Es probable que si se hace una encuesta el respecto, la respuesta abrumadora sea algún país del primer mundo como Francia, España, Italia, Australia, Canadá o EEUU. El problema no es tanto el proyecto de país sino lo que estamos dispuestos a hacer para lograrlo. Básicamente podríamos dividir a la opinión pública argentina en tres grupos, dependiendo del modelo de país que persiguen y los medios para lograrlo. Estas divisiones son verticales, no están relacionadas con el nivel de ingresos, educativo o social, ni con el pensamiento político.

En primer lugar, hay aproximadamente un 20% - 30% de la población que aspira a vivir como el primer mundo con conductas de primer mundo. Al igual que en la actualidad en países como España, Italia, Portugal, Grecia, Corea, Taiwán o los del Este Europeo, en este grupo de personas existe una aceptación casi plena de los costos y los beneficios de la modernidad. Este grupo incluye en gran medida, pero no se limita a lo que se conoce como la “clase media competitiva”, profesionales, con conocimientos de idiomas, exposición al mundo, que podría trabajar en cualquier parte del mundo y que constituyen “bienes transables” internacionalmente.

Un segundo grupo de aproximadamente 10% - 20% de la población aspira a vivir como el tercer mundo. Al igual que los talibanes, el presidente venezolano Chávez, Fidel Castro, Saddam o Corea del Norte, existe un rechazo liso y llano a la modernidad, a sus costos y a la mayoría de sus beneficios, a los que no se considera realmente como tales. El modelo a seguir es Cuba, la Venezuela de Chávez o el Irak de Saddam. En su forma más pura, este grupo está representado en el país por la izquierda extrema o los grupos piqueteros.

Un tercer grupo de un 60% - 70% de la población aspira a vivir como en el primer mundo, al igual que el primer grupo, pero con conductas del tercero. Al igual que en prácticamente todos las sociedades subdesarrolladas del mundo, la idea es que es perfectamente posible disfrutar de los beneficios de modernidad sin ser parte de ella ni pagar sus costos. Se trata de la versión local del “desarrollo con siesta”. Esto es ni más ni menos lo que representa el “modelo” actual de país.

El problema no está en los dos primeros grupos. Si definimos la racionalidad como la consistencia entre objetivos realizables y los medios para alcanzarlos, los dos primeros grupos son racionales. Podemos estar o no de acuerdo con los objetivos, pero no hay inconsistencias entre objetivos y medios. Esas personas saben perfectamente lo que quieren y esta dispuestas a hacer lo necesario para conseguirlo. Es posible argumentar si realmente están dispuestos a vivir con las consecuencias de su elección, pero la elección es clara.

Al igual que en casi la totalidad de los países del tercer mundo, el gran problema reside en el tercer grupo. Existe una enorme inconsistencia entre lo que se quiere lograr y los medios que se utilizan. Esto no es propio de Argentina, es común a todas las sociedades subdesarrolladas del mundo, como las de Latinoamérica, Asia y Africa. Lo que quedó al desnudo en especial desde diciembre del 2001, fue que nuestra sociedad no es demasiado distinta a la de muchos otros países que les va como a nosotros. Es cierto que tenemos problemas de dirigencia, pero el principal escollo está en nosotros. Debemos admitir que nos equivocamos cuando pensamos que habíamos aprendido la lección. No se trata de algo racional, se trata de valores culturales, de una actitud ante la vida. Es muy difícil combatir la irracionalidad con hechos.

En este sentido, para gran parte de nuestra sociedad, incluyendo muchos expertos, aparentemente es posible alternativamente el desarrollo sin crecimiento económico o el crecimiento económico sin inversión; las inversiones deben realizarse sin afán de lucro y es posible generar un clima propicio para las inversiones sin derecho de propiedad. Hemos redescubierto el maravilloso principio de que si los ignoramos, nuestros problemas desaparecen, incluyendo las deudas. Ni siquiera hay conciencia plena de que nuestros actos tienen consecuencias ni costos, por lo tanto después las circunstancias nos caen como un mazazo en la cabeza. En definitiva, para “la nueva realidad argentina” todas estas cosas son gratis y las restricciones del mundo físico no aplican en el territorio del país.

Culturalmente, existen ciertas políticas que son “políticamente correctas”, en el sentido de que cuentan con la adhesión incondicional e irreflexiva a lo largo del tiempo de la mayoría de la sociedad argentina y a las que tarde o temprano siempre volvemos. Entre ellas, es posible mencionar a grandes clásicos populares como las nacionalizaciones, el antinorteamericanismo, el clima de anomia, el estatismo paternalista, el dirigismo económico y político, la arbitrariedad, la discrecionalidad, la abierta hostilidad hacía las políticas de mercado, la preponderancia de lo “social” sobre lo individual, de la distribución sobre la generación; la visión de la riqueza principalmente como algo estático que se transfiere y no como algo dinámico que se genera. Para amplios sectores del país es claramente preferible fracasar haciendo lo “políticamente correcto” que tener éxito haciendo lo “políticamente incorrecto”. Las mismas personas de gran sensibilidad social que denunciaban al gobierno por un supuesto “genocidio económico” durante la década del 90 guardan un prudente silencio en la actualidad, con indicadores de pobreza e indigencia varias veces peores.

La profunda inconsistencia entre los objetivos declarados y los medios para lograrlos hace que prácticamente estemos condenados al fracaso. Es poco probable que lleguemos a Rosario si tomamos la ruta 2 a Mar del Plata. Como es comprensible, fracasar una y otra vez cuando estamos convencidos de que estamos haciendo todo lo correcto genera una enorme frustración, que a la vez hace surgir mecanismos para mitigarla. Uno de ellos es el culto al fracaso. En Argentina, uno de los peores pecados que se pueden cometer es el éxito. Mientras que en países normales se debe justificar el fracaso, entre nosotros constituye el valor por defecto, el supuesto dado, y lo que se debe justificar es algún grado de éxito. El mero hecho de que a pesar de todo lo que pasó desde diciembre del 2001 haya muchísima gente que considere que está todo fantástico habla muchísimo de cómo somos como sociedad.

Es hora de tomar conciencia de que nos encontramos en la misma trampa del subdesarrollo que tantos otros países que les va como a nosotros. Nuestra situación no tiene nada de especial en ese sentido. El primer paso para solucionar un problema es admitir que se tiene uno. Si seguimos pensando que nosotros estamos en el camino correcto y que la culpa es una conspiración internacional orquestada por el neoliberalismo y sus lacayos locales para evitar que Argentina tenga el destino de gloria que se merece, es muy difícil que alguna vez empecemos a transitar el camino correcto.

Plutarco y el Innombrable

Guillermo, que constituye aproximadamente el 50% de mis lectores, me dejó este comentario muy interesante en mi post de "Otra Carta al Tío Plinio” de Jorge Asís:

Querido Tío Luis,

lo único que encuentro interesante en el payaso de Asís es el tono sarcástico y humorístico que siempre usó al escribir y, debo admitir, me entretiene. Por lo demás, no deja de parecerme un payaso.

Recuerdo esos libros "pícaros" de Asís que mi viejo solía leer en los médanos de San Bernardo (cuando SB tenía medanos) cagándose de risa por sus cuentos con cierto humor verde, y que yo supe leer alguna vez en mi adolescencia... Tan intrascendentes que ya ni recuerdo el nombre de los libros!!!

No creo que Jorgito haya descubierto nada nuevo... Mirá que burda será la maniobra que hace unas semanas, cuando K estuvo en La Rioja entregando guita, lo único que se me ocurrió fué decirle a mi mujer "Qué estarán tranzando estos?"

Un abrazo siempre respetuoso,
Guillermo

------
Creo que amerita una respuesta, como decía Héctor Larrea:

Esto viene muy a cuento de un comentario que recibí hoy de un amigo que se conectó por Messenger para saludarme por las fiestas y quejarse de la vuelta de Menem (o al revés). Como le decía a esta persona, hace más de 5 años que Menem ya no es presidente. En el medio, pasaron por lo menos 5 presidentes más, electos y de los otros. No quiero pecar de apresurado, pero ¿no sería un poco hora de empezar a encontrar otras excusas para los problemas del país?

Estoy de acuerdo con la descripción de Jorge Asís que hace Guillermo. Es un personaje por lo menos extravagante. Pero en mi opinión, y como le decía a mi Golden Reader, tiene la gran virtud de tener el coraje, o la desfachatez, de decir, equivocado o no, muchas cosas que muchísima otra gente no se anima a decir, o no tiene la decencia de decir.

En los 90, Menem, ahora un innombrable en Argentina, ganó todas las elecciones en las que fue candidato. Me refiero a elecciones en serio, no internas del PJ disfrazadas; tenía una horda de chupamedias que lo seguían a todas partes, personajes de todos los partidos políticos hacían cola para sacarse una foto con él. Muchos de los funcionarios de la actual “administración”, si es que se puede llamar así a lo que hace Kirchner, fueron funcionarios del gobierno de Menem, o lo apoyaban entusiastamente, incluido el actual presidente, que llegó a decir que Menem era lo mejor que le había pasado a la Patagonia.

De pronto, un mes después de que Menem entregara la presidencia a De la Rua, toda esta gente salió a hablar pestes de él. Parece que de pronto se dio cuenta que se trataba de algo nefasto para el país, que todo estaba mal, que no se hizo nada bien.

Se trata de una actitud que tiene mucho más que ver con lo irracional, con la triste tradición nacional de pasar del amor al odio sin punto intermedio. La mayoría de los argentinos son fanáticos del fútbol, pero comparten esa pasión con el placer de hacer leña del árbol caído. Nada atrae más a muchos connacionales que la presa fácil, pegarle al que está caído. Después de todo, no es más que una faceta adicional de la gran estrategia nacional de echarle la culpa a los demás de nuestros problemas.

Al igual que con las Fuerzas Armadas y la represión ilegal de los 70, la gran mayoría de la gente no sólo tiene la más pasajera de las ideas de lo que pasó, sino que además el tema no ocupa ni siquiera el puesto número 20 entre los problemas prioritarios. Pero para mucha gente, se trata básicamente de satisfacer esa necesidad visceral de la revancha, de desquitarse con alguien, de patear al que está en el piso, por lo general al bando que ganó la contienda. De la Rua no proporciona el mismo placer, porque todo terminó en un fracaso.

Si bien esta actitud puede resultar entendible desde el punto de vista de algún mecanismo psicológico ante el fracaso sistemático como proyecto de sociedad y país, no deja de producirme un profundo y sincero asco. Si honestamente queremos cerrar la “década infame” de los 90, debemos hacer un análisis serio y desapasionado de lo que se hizo, cómo se hizo, lo que se dejó sin hacer, los hechos de corrupción y demás, tal vez con cierta perspectiva histórica, comparándola con otras gestiones anteriores y posteriores. Si el 10% de lo que dicen los detractores del ex presidente es cierto, alcanzaría para meterlo preso de por vida a él y sus colaboradores y familias.

Lo mismo podemos decir de los desgraciados sucesos de los 70. Lo peor que podemos hacer es tomar partido por uno o por otro bando. Nada puede justificar levantarse en armas en contra de la Constitución ni las instituciones del estado, como tampoco se puede justificar los excesos de la represión ilegal bajo ningún punto de vista. En mi opinión, debemos tomar partido por el Estado de Derecho y la ley, para que nunca más vuelva a pasar algo así.

Como con los EEUU o Al Capone, al final de cuentas, decir que alguien tiene la culpa de todo, es casi lo mismo que decir que no tiene la culpa de nada.

Asia's devastation

Como de costumbre, un excelente análisis del desastre en Asia de The Economist, Asia's devastation, Reflections on a rare but terrible calamity.

Disease, Population, and Economic Progress

Un post de Gary Becker en el blog de Becker y Posner sobre las causas de la pobreza. Si bien aplica más que nada a países como la India, creo que mucho de lo que dice aplica perfectamente a la Argentina:

"India’s real problem was not population, but terrible economic policies that overregulated labor and product markets, blocked domestic investments by native entrepreneurs, and discouraged imports of goods and foreign investments. Reductions in tariffs and import quotas, and greater encouragement to private investments introduced in 1991 by the then Finance Minister, Dr. Manmohan Singh (who is now Prime Minister), quickly produced a take off in India’s economy. Income has since been growing by over 6% per year, “despite” an increase in its population by more than 200 million persons that raised India’s total population to over one billion people."

----
Disease, Population, and Economic Progress

Disease, Population, and Economic Progress-Becker
Premature deaths from malaria, sleeping sickness, AIDS, and other diseases are still common in most parts of sub-Sahara Africa and other very poor nations. Modern day Malthusians who believe population growth holds back economic prosperity believe that high death rates from disease, awful as that is, raise the earnings of the living by slowing the growth in population. They point to various historical episodes, especially to the economic revival in Europe following the population devastation caused by the Black Death in the 14th century.

Malthusian theory has considerable relevance in understanding economies in earlier times when traditional agriculture was the main sector. But population’s role in the modern world is very different because prosperity of families and countries depend on their investments in human capital, especially education and health, sensible government policies, and economies that are open to trade with other nations.

India provides a good illustration. India remained very poor from its independence in 1947 until the late 1980’s. Some claimed that its slow rate of growth in per capita income was largely explained by a rapid growth in population that absorbed much of the increase in aggregate income. In response to this belief, some Indian women were forcibly sterilized to cut down their birth rates.

Fortunately, a small number of economists and politicians recognized that India’s real problem was not population, but terrible economic policies that overregulated labor and product markets, blocked domestic investments by native entrepreneurs, and discouraged imports of goods and foreign investments. Reductions in tariffs and import quotas, and greater encouragement to private investments introduced in 1991 by the then Finance Minister, Dr. Manmohan Singh (who is now Prime Minister), quickly produced a take off in India’s economy. Income has since been growing by over 6% per year, “despite” an increase in its population by more than 200 million persons that raised India’s total population to over one billion people.

India’s problems prior to its economic reforms are magnified in much of Africa. In addition to misguided economic policies, widespread disease has lowered life expectancies and reduced health and energy levels, so that most young people have little incentive to become literate and continue their schooling beyond a few years. The heavy incidence of disease also has lowered productivity even in the traditional activities that engage most workers.

So I have little doubt that the rampant disease in Africa and other poor nations is a “curse to the living”, even though it helps keep population from growing faster. Greater spending on health by the governments of these nations, and international assistance from philanthropic and other groups, would reduce the incidence of malaria, AIDS, and other major diseases, and would raise per capita incomes along with the number of people. Incomes would grow because healthier persons invest more in education and other human capital, and they are more productive and energetic. Quantitative studies confirm that the heavy disease burden in Africa has reduced investments in education and lowered their rates of income growth.

Economic reforms that worked in other regions and cultures would also work in Africa. Their economic situation would be much better if they followed the examples set by India, China, and other nations, and reduced regulations and tariffs, encouraged domestic and foreign private investment, and provided a more receptive and stable economic environment. Reduced incidence of disease and better economic policies would raise population, but would raise incomes much faster, so that more people would live better lives.

My views about the effects of population in the modern world are very non-Malthusian in other ways as well. I believe that bigger populations become an asset rather than a liability to economic growth as societies become more knowledge-oriented through investments in education and training, and through new technologies. In the modern environment, a larger population raises productivity by inducing greater specialization in skills and occupations, and also by providing larger markets for different goods, including various drugs to treat diseases.

While this claim about the beneficial economic effects of larger populations may be controversial, there can be little doubt that widespread disease in Africa and other poor nations is a major drag on their economic progress, whatever the effects on the number of survivors. Malaria and other horrible diseases are a disaster for the living as well as a tragedy for those dying.

80.000 Muertos

Leo en CNN que los muertos por la tsunami en Asia llegan a 80.000. Ayer veía en la tele que aproximadamente el 30% de los muertos son niños, incluyendo a muchos bebés. Mostraban hileras e hileras de cadáveres de chiquitos, que nadie había identificado hasta ahora. Realmente un horror con todas las letras.

Dec 28, 2004

Encuesta de La Nación

Un muy interesante análisis de Guillermo en Sine Metu sobre la encuesta de La Nación sobre la "gestión" del actual gobierno. Lo más difícil de entender, desde mi punto de vista, no son los porcentajes de desaprobación, sino que aproximadamente un 43% de los que votaron sigan calificando a este gobierno de “bueno” o “regular” a pesar de todo. ¿Qué tiene que pasar para que entendamos de una vez?

Dec 27, 2004

The New Enlightenment: The Revival of Libertarian Ideas

Muy intersante paper de Chris Tame:

Since the end of World War II there has emerged in almost every academic discipline or realm of thought a growing tide of opinion which we might categorise for the moment under the label — suggested by Edward Pearce — of the ‘non-left’. Whether in economics or political philosophy, ethics or aesthetics, sociology or psychology, and even in artistic endeavour, there have arisen powerful challenges to the intellectual hegemony long held by collectivist, statist and anti-capitalist thinking.

Escenarios

¿Quién lee este blog, además de Fabián y Guillermo, que sospecho que muchas veces lo hacen más por amistad que por otra cosa? El otro día se me ocurrió combinar mi deseo de saber cuantos son mis lectores con la idea de conocer cuáles son las expectativas del futuro que tiene cada uno.

En lo personal, me resulta muy difícil imaginar algún escenario en el que la cosa termine bien, al extrapolar la situación actual del país. Pero a lo mejor es un problema mío, de falta de imaginación o datos de la realidad.

Desde mi punto de vista, hay tres escenarios posibles para los próximos años. Un primer escenario donde, como dice Grondona, hay un giro hacia la racionalidad, hacia la derecha, por parte de esta administración o la que viene, pero necesariamente se busca una mayor normalidad y sentido de la realidad. Un segundo escenario sería la continuidad de la situación actual del país, una lenta pero constante agonía, un país cada vez más pobre, menos democrático, menos integrado al mundo, etc. El tercer escenario sería lo que en inglés se conoce como un "crash landing", es decir, un quiebre violento, tal vez similar al golpe de fines del 01.

Personalmente, hago votos por el primer escenario, pero desde lo racional veo como más probable el segundo, o una combinación entre en primero y el segundo. Es decir, en algún momento va a haber por lo menos un intento por volver a la racionalidad, a la normalidad. No se si tendrá éxito o no, pero no se cuán sostenible sea la actual situación del país en el tiempo. Honestamente espero que nunca más tengamos el tercer escenario en Argentina, que sea otra de las lecciones históricas que aprendimos con sangre, pero dado lo impredecible que es el país, lamentablemente no se puede descartar 100%.

Me gustaría saber qué piensan los lectores de este blog, si hay algún otro además de Fabián y Guillermo. Si tienen ganas y tiempo, me gustaría conocer las expectativas o escenarios que manejan para los próximos años de Argentina. No hace falta nada detallado ni extenso, con un par de líneas estaría bien, o lo que tengan ganas. Lo pueden poner como comentario en este post, o mandar por mail para que lo ingrese como post en el blog. Muchas gracias por ayudarme a entender.

En Navidad, mi viejo lloró

Mientras leía la nota de Neilson que Luis transcribió de Noticias me acordaba de mi viejo el sábado pasado. Era tarde y habíamos terminado de cenar. Estábamos en una sobremesa de buen champagne y mejor pan dulce y salió la charla política entre él y mi esposa, ambos amantes de estos tipos de debates.

En realidad era casi un monólogo de Papá acerca de los tiempos de antes, y que había trabajo, y que se podía hacer carrera, etc... Pero la cosa fué cuando Patricia le pregunta por qué siempre en este país hablamos en tiempo pasado y no en futuro, que esas son las cosas que hacen que nuestro país nunca salga adelante.

No puedo definir simplemente la tristeza y desazón que sentí cuando mi viejo empezó a lagrimear y, entre sollozos le contestaba que cómo él no iba a creer en el futuro, si él era hijo de la educación pública, que había ido a tirar piedras a "la plaza del clínicas" contra la educación privada, contra esa que ahora hace que, para ser considerado buen profesional haya que haber salido de una universidad de curas...

El punto no es discutir si mi viejo tuvo razón o no en eso específicamente. Me mató otra cosa: verlo llorar por que sus ideales se cayeron. Por que ya no puede creer en nadie y todos aquellos en que creyó lo decepcionaron. Por que tiene que admitir entre lágrimas que para sus nietos aquí no queda nada.

Pobre mi viejo, el creyó en algo (bueno o malo, no importa), peleó por las cosas que creyó, lo siguieron la cana y los servicios, tiró piedras por lo que pensó que no tenía que ser. El tipo tuvo sueños... tuvo "SUEÑOS"!! Y peleó por ellos. Y que me importa que clase de sueños hayan sido!!

Hubo un tipo en este país que tuvo sueños. Y se los robaron. Y a sus casi 70 los llora. No tienen idea la bronca que da ver llorar a tu viejo por los sueños que le robaron.

Guillermo Z.

Optimismo e inconciencia

(Otro comentario de Carlos Mira en Economía Para Todos. Honestamente no podría estar más de acuerdo)

Lunes, 27 de diciembre de 2004

Al inicio de la semana / Carlos Mira
Optimismo e inconciencia

Por estos días el país se ha visto envuelto en un derroche de optimismo que se reflejó, entre otras cosas, en las compras navideñas. Sin embargo, este estado mental de algarabía no se basa en un futuro predecible y sólido sino en condiciones actuales favorables que pueden cambiar de un momento para otro.

Las fiestas de fin de año han encontrado a los argentinos envueltos en una marea de consumo que se reflejó en cuanto centro de compras uno analizara. Algunos de esos complejos abrieron sus puertas las vísperas de la Nochebuena hasta las 4 de la madrugada y mucha gente permaneció en ellos hasta las 6.

Los pasajes a cuanto lugar de vacaciones uno quiera mencionar están agotados desde hace días y las reuniones de fin de año se han multiplicado por decenas si uno las compara con los últimos tiempos.

La Argentina ha figurado entre los 12 países más optimistas del mundo en un estudio internacional reciente que consultó a líderes de opinión sobre las perspectivas del futuro cercano. Incluso el New York Times acaba de comentar la recuperación de los números económicos, lograda aun contradiciendo las recomendaciones externas que ha recibido el país. Es, para algunos, como haber tocado el cielo con las manos: por fin la Argentina podría demostrar que el Universo está equivocado y solo ella tiene la razón.

Sin embargo, nadie puede atar este estado mental de algarabía a una sola idea perdurable. Son muchos los que confiesan la incidencia de la suerte en el presente estado de cosas. La situación financiera internacional con bajas tasas de interés, la caída del dólar y la suba de los precios de los commodities que la Argentina vende se han combinado de manera mágica, y ya suficientemente comentada, como para producir esta sensación de alivio.

El canje de la deuda parece abrirse camino entre tumbos y papelones y los mercados van cerrando el año con records de cotizaciones por los balances de las empresas.

Por otro lado, las pujas salariales también se han incrementado y, en muchos casos, han tomado las formas de la violencia y la extorsión. Medio país sigue viviendo al margen de la ley, en la economía informal, y un número coincidente se debate en la pobreza.

La inversión privada sigue contándose por gotas. La situación de las empresas de servicios parece estar en un limbo jurídico y las demás tienen la típica actitud de esperar y ver. Ningún empresario de aquellos con los que uno conversa se anima a diseñar un horizonte que supere los seis meses.

¿Cuál sería la situación social si las condiciones internacionales fueran otras? ¿Qué hemos hecho para prevenir un cambio súbito de esas condiciones?

Las respuestas a estos interrogantes comienzan a virar la visión del optimismo hacia la inconciencia. La ceguera del corto plazo nos ha llevado a tirar serpentinas al aire, pero la proyección del perfil argentino nos hace parecer más a un imprevisor o a alguien que tiene los días contados y está dispuesto a tirar sus últimos cartuchos en una orgía impensada de dispendio.

El modelo que, con esfuerzo, uno puede percibir flota en la mente del presidente Kirchner es francamente demoledor en cuanto a los auspicios de un país afluente y relajado por su holgura. Si una definición puede darse de ese perfil diríamos que es políticamente de los 70 y económicamente de los 40. Esto es, una especie de revolucionismo dialéctico, constructor de una nomenclatura gobernante rica y diferenciada que desde su comisariato mantiene a la población sumida en el disfrute de migajas y en el sigilo de expresarse libremente frente al miedo. En lo económico, un país chico, encerrado, forjador de una burguesía cercana al poder, sin capacidad de competir, defendiendo intereses sectoriales y sometiendo a la población a la antigüedad, la baratura de calidad y el monopolio de los precios.

¿Cuáles serían entonces los justificativos del optimismo? Este perfil antiguo ya ha sido intentado en la Argentina. Ni siquiera hace falta consultar bibliografía para saber lo que ocurrió: una visita de una tarde a los archivos de cualquier diario del país sería suficiente para abrir los ojos de cualquiera. ¿Por qué, entonces, nos subimos a este carrusel inconsciente de un “viva la pepa” sin fundamentos?, ¿no hay en la Argentina nadie que advierta el rumbo equivocado?, ¿preferimos vivir en la inconciencia antes de hacer lo que debemos hacer?

Al presidente le convendría pensar en los “segundos tiempos” de muchos de sus antecesores. Archivar por un momento los vítores de la actualidad y simular una proyección de la situación de marginalidad de medio país pero con condiciones internacionales adversas. El presidente pertenece a un partido cuya tradición marca que el endiosamiento de un nuevo líder implica necesariamente el hundimiento del líder anterior. Si Kirchner no avanza de verdad en superar las estrecheces de la Argentina actual, sus propios halagadores de hoy lo destruirán mañana.

Para eso debería empezar por deponer sus actitud de “vivo argentino” por la de un estadista inteligente. Si no invierte su tiempo en eso, las mieles de su popularidad se desvanecerán tan pronto como la inconciencia disfrazada de optimismo. © www.economiaparatodos.com.ar



Se autoriza la reproducción y difusión de todos los artículos siempre y cuando se cite la fuente de los mismos: Economía Para Todos (www.economiaparatodos.com.ar)

Otra Carta al Tío Plinio

de Jorge Asís

David Letterman en Irak

David Letterman visitó a los soldados de EEUU estacionados en Iraq. ¿Se imaginan algo así en Argentina, Pergolini o Tinelli apoyando a las Fuerzas Armadas?

Dec 26, 2004

La Filosofía Política de Jorge Luis Borges

Muy intersante paper de Martín Krause en respublica, La Filosofía Política de Jorge Luis Borges.

Tsunami smashes Asia, more than 11,300 dead

Un horror:

One of the most powerful earthquakes in history hit Asia yesterday, unleashing a tsunami which devastated coastal areas of Sri Lanka, India, Indonesia and tourist isles in Thailand, killing more than 11,300 people.

Actualización 27 dec 04:
Ya se habla de 23.000 muertos, que horror...

The Joseph Goebbels award

The Joseph Goebbels award
Thomas Sowell

December 24, 2004

Events of this past year have shown the need for a special award in journalism for those who think that the purpose of reporting news is to cause the public to adopt the political views of those who do the reporting. Therefore this column announces the first annual Joseph Goebbels award for that journalist who best exemplifies the spirit and the practice that Dr. Goebbels pioneered.

For people too young to remember or too unschooled in history to know, Dr. Joseph Goebbels was the minister of propaganda in the Nazi regime back in the 1930s and 1940s. Facts never distracted him from his mission nor did a lack of facts inhibit his zeal.

Had there been such an award in 2003, "Baghdad Bob" would have been the clear winner for his repeated bold assurances that American troops were nowhere near Baghdad and never would be. That man could have had a great career in advertising. Holding the same official position as Dr. Goebbels, Baghdad Bob would have been the perfect first winner of this award. But such are the lost opportunities of history.

Since 2004 was an election year, there have been many highly qualified competitors for the Joseph Goebbels award in our own country. One can easily imagine them, like a man in an old New Yorker cartoon, standing before the Pearly Gates and explaining to a skeptical Saint Peter: "Those weren't lies. That was spin."

No need to prolong the suspense. This year's Joseph Goebbels award goes by a narrow but decisive margin to CBS News anchorman Dan Rather for his planned broadcast on "60 Minutes" -- just days before the election -- to discredit President Bush's National Guard service 30 years earlier. Leave aside for the moment the fact that discrepancies in the documents he relied on have convinced experts and many others that they were forgeries. Why was what George W. Bush did or didn't do 30 years earlier "news" in 2004?

It was news by Dr. Goebbels' standard -- something that could lead to desired political reactions by the audience. Waiting until it would have been virtually impossible for an effective answer to be made before election day was in the same Goebbels spirit. Had the documents been real, Dan Rather would still have been a strong contender for the award. The fact that virtually everyone, with the notable exception of Mr. Rather, now regards those documents as fake -- instead of simply "not authenticated" -- makes Dan Rather the clear winner of the Joseph Goebbels award for 2004.

It is not necessary to believe that Rather knowingly used phony documents. It seems more likely that the political opportunity was too juicy to resist just because some document experts pointed out some problems with the typing and other details. It is the purpose that is decisive, so that even honest people are eligible for this award. We have to be inclusive.

Dan Rather's closest competition for the Joseph Goebbels award was Ted Koppel, whose "Nightline" broadcast went to a Communist country to get witnesses to speak on camera -- with a Communist official present -- to discredit what the Swift Boat Veterans had said about an incident involving John Kerry during the Vietnam war.

Not one of the American eyewitnesses, who could have spoken freely in a free country, was interviewed in this "Nightline" broadcast.

That's strong competition for the Joseph Goebbels award but Rather wins narrowly on the basis of potential impact, which is after all the whole purpose of propaganda. However, with Dan Rather retiring in 2005, Ted Koppel might well qualify for next year's award.

Any number of journalists would rate an "honorable mention" in this year's contest -- or perhaps "dishonorable mention" might be more appropriate. ABC reporter Carol Simpson was one of many who have said that they went into journalism in hopes of making this a better world. That's what Joseph Goebbels thought he was doing. His idea of a better world was undoubtedly very different from Ms. Simpson's but both saw journalism as a vehicle for achieving their political goals.

Perhaps there could be a lifetime achievement Goebbels award for those who entered journalism for political reasons, rather than to convey information and let the audience decide. But there would be too many claimants and the award would therefore lose its exclusive quality.

©2004 Creators Syndicate, Inc.

El Nuevo Paradigma

Interesante artículo de Julio Burdman en nuevamayoria.com, "La oposición y la batalla de las ideas":

"(...) los elementos de un modelo de país en gestación: tipo de cambio alto sostenido artificialmente, competitividad lograda a través de salarios bajos, el poder sobre las instituciones, el asistencialismo sobre el desarrollo social, el partido hegemónico sobre la política, la subordinación al vecino como política exterior. La renuncia a ser la próxima España o Irlanda, para convertirnos definitivamente en un país semidemocrático, de mano de obra barata y donde todo pasa por el habitante de la Casa de Gobierno."

El Truman show

La diplomacia como broma de Tinelli

El Truman show

Escribe Andrés Cisneros

Imposible meterse en el caso de Hilda Molina y no evocar la fábula del rey desnudo: Castro lleva cuarenta y seis años matando y encarcelando disidentes en cantidades industriales, pero hizo falta que el gobierno argentino se enterneciera recién ahora por una abuela impedida de ver a sus nietos, para que el velo de la simulación cayera de golpe: parece que ahora sí tenemos en claro que en Cuba no se respetan los derechos humanos.

Mejor Imposible

Leo en Argepundit que el New York Times publicó un artículo muy positivo sobre Argentina. Básicamente refuerza la impresión generalizada en gran parte de la población en el país, las cosas están Never Better, Fantástico Tropical, pipí cucú.

Sinceramente y de todo corazón, deseo que tengan razón y ser yo el equivocado. Lamentablemente, esta película no me la tienen que contar, no hace falta ser un agudo analista de la realidad argentina o adivino para saber como termina, ya la hemos visto antes: la actual conducción económica obtiene un premio Nóbel por cambiar el paradigma del desarrollo vigente en el mundo o debemos retomar el camino de volver a hacer de la Argentina un país medianamente normal.

Tres años en hibernación

Tres años en hibernación

Ya han transcurrido tres años desde que el derrumbe del gobierno del Presidente Fernando de la Rúa, y con él una parte nada despreciable de la economía, dejó traumatizado al País.

Aunque de resultas de una transferencia masiva de recursos de quienes tenían algo a la clase política, mediante una devaluación brutal seguida por la pesificación asimétrica -o sea, arbitraria-, millones de personas se vieron depauperadas para siempre, y otras perdieron casi por completo los ahorros de toda una vida, la mayoría de la población se resignó pronto al despojo, consolándose con la idea de que todo pudo haber sido mucho peor.

Es que, por una multitud de razones vinculadas con una cultura política 'sui generis' que difícilmente podría ser menos apropiada para los tiempos que corren, a muchos les resultó fácil aceptar que, por haber sido absurdo, 'una ficción', el sueño de los años noventa de una Argentina primermundista, lo único que les quedaba era aferrarse a un destino de tercera.

Huelga decir que los más interesados en propagar esta visión, decididamente modesta, de las posibilidades nacionales han sido los que militaban en la coalición que, luego de haber saboteado el esfuerzo por recuperar el terreno perdido en las décadas anteriores, hace tres años se las arregló para asestarle el golpe de gracia.

A partir de aquellas jornadas, dicha coalición de políticos clientelistas, sindicalistas anacrónicos, cruzados anticapitalistas y, claro está, empresarios cortesanos que no quieren saber nada de la competitividad, ha manejado el País a su antojo.

Felizmente para los responsables de aquel desastre, personajes como Adolfo Rodríguez Saa y Eduardo Duhalde, más su heredero Néstor Kirchner, pero no necesariamente para el País, la decisión colectiva de abandonar el intento inevitablemente desprolijo de adaptarse a un mundo cada vez más globalizado, coincidió con una mejora notable de las circunstancias internacionales.

En un lapso muy breve, se revirtió la coyuntura negativa de los años finales del siglo pasado, que fue signada por un dólar fortachón, inestabilidad financiera en todas partes y precios bajos para productos como la soja.

Como resultado, 2004 ha sido un año muy bueno para todos los países latinoamericanos.

Si bien las economías del Brasil y de Chile no crecieron tanto como las de la Argentina y del Uruguay, en su caso no se trata de un rebote después de una caída calamitosa sino de la aceleración de un ascenso que no fue abruptamente interrumpido.

Puesto que, desde hace más de treinta años, la economía argentina sube y baja como yo-yo en manos de un chico esquizofrénico sin por eso hacerse más productiva, el que haya disfrutado de algunos meses estadísticamente espléndidos no quiere decir mucho.

Por lo demás, mientras que, en el resto del mundo, casi todos los gobiernos entienden muy bien que, a pesar de la resistencia de sectores amplios y combativos, tendrán que concretar 'reformas estructurales' importantes porque, de lo contrario, sus países se verán aplastados por los cambios que ya están en marcha, en la Argentina se supone que la mejor manera de prepararse para lo que vendrá consiste en negarse a reformar nada.

Los motivos de esta actitud miope, para no decir suicida, son dos.

El primero es que la legitimidad del orden que surgió a raíz del 'golpe civil' de tres años atrás, descansa en la idea de que, bajo Carlos Menem y de la Rúa, el País fue una víctima inocente de un experimento atroz, llevado a cabo por una banda de 'neoliberales' ya dementes, ya criminales, pero, por fortuna, Eduardo Duhalde, acompañado por gente, pudo salvarlo.

El segundo motivo consiste en la extrema precariedad del sistema institucional.

No obstante sus bravuconadas, el gobierno de Kirchner es tan débil que le es virtualmente imposible pensar en el mediano plazo, y ni hablar del largo.

Aún cuando comprendiera la necesidad urgente de reformar -mejor dicho, de construir- el Estado, privilegiar por encima de todo la educación, restaurar cierta seguridad jurídica, seducir a los inversores saliendo del default de tal modo que los acreedores lo respeten, y limitarse a impulsar aquellas actividades económicas que, con suerte, lograrán sobrevivir en el mundo de mañana, no podría hacerlo.

La gran tragedia argentina se debe a que ya no tiene una clase dirigente que esté en condiciones de pensar en términos estratégicos, pero que procura distraer la atención de su impotencia dedicándose a rabiar contra el rumbo que ha tomado el resto del planeta.

Será por su conciencia de que, por políticamente útil que le sea encabezar tales protestas, se trata de una actividad que es esencialmente estéril, en las últimas semanas Kirchner se ha mostrado tan exasperado, peléandose con todo el mundo, con excepción, por lo menos hasta ahora, del decrépito dictador cubano que comparte con él la extraña ambición de hacer de su país el reducto indomable de un ideario anticuado.

En su búsqueda desesperada de salidas y atajos, Kirchner no sólo ha fantaseado con una rebelión izquierdista o hiperpopulista contra el universo, sino también con reemplazar al FMI por China o de liberarse de la plaga internacional pagándole a Rodrigo Rato un rescate fabuloso.

Pero puede que haya empezado a darse cuenta de que no habrá ninguna solución mágica para el gran embrollo argentino, que -le guste o no- el País tendrá que aprender a vivir en el mundo tal y como es.

Hace pocos días, el Secretario de Relaciones Económicas Internacionales, Alfredo Chiaradia, sorprendió a muchos al advertirle a los productivos que tendrán que prepararse para competir, aseverando que "es inútil perder el tiempo intentando evitar algo que igual va a ocurrir".

Tiene razón.

En muchos otros países, entre ellos Estados Unidos, Italia y España, la irrupción de China como una gran potencia fabril está causando estragos a las empresas de baja tecnología y salarios modestos.

Sólo se trata de un comienzo.

Los que creen que, en los años noventa, el País se vio asaltado por una horda de capitalistas salvajes no encontrarán epítetos suficientemente contundentes como para calificar a lo que les sucederá en cuanto China se ponga a exportar en serio.

Para colmo, no será cuestión meramente de aquellos productos -ropa, juguetes, calzado- que siempre han sido considerados aptos para países atrasados en los que los trabajadores ganan muy poco.

China está decidida a competir en todo, desde los bienes más sencillos hasta los tecnológicamente más sofisticados, lo que es una pésima noticia para los países de nivel educativo reducido, que han procurado remediar sus deficiencias devaluando su moneda y resistiéndose a honrar sus obligaciones.

Fue habitual tildar a los años setenta de "una década perdida" para la Argentina y otros países latinoamericanos, una calificación que, más tarde, sería aplicada aquí a los ochenta y a los noventa.

¿Será el primer decenio del siglo XXI otra "década perdida"?

A menos que, una vez más, esté por producirse un viraje espectacular, en lo que le queda los grupos dominantes seguirán resistiéndose a permitir los cambios sin los cuales ningún país podrá mantenerse a flote en los tiempos que se aproximan.

Si bien les convendría a los muchos políticos que se sienten comprometidos con el esquema corporativista existente que los argentinos siguieran optando por "luchar" contra el mundo, negándose a hacer frente a los desafíos provenientes del exterior, a la inmensa mayoría de la población no la beneficiaría en absoluto la concreción de su sueño en un país cuya relación con el resto del planeta se asemeja a la de Santiago del Estero con la Capital Federal.

Antes bien, significaría la consolidación del "modelo" lumpen que fue instalado por Duhalde y que, por razones políticas, Kirchner se ha visto constreñido a reivindicar.

Por tratarse de un modelo que se basa en la resignación, su futuro depende de la voluntad mayoritaria de continuar conformándose con la mediocridad, por suponer que cualquier alternativa sería todavía peor.

Acaba de cumplir tres años, efemérides que fueron celebradas, como han sido tantas otras calamidades, con las marchas tumultuosas de los piqueteros y de agrupaciones izquierdistas que, en esta ocasión, exteriorizaron la decepción que sienten por un episodio que, lejos de poner fin a "la miseria y explotación" de los de abajo, sólo sirvió para agravar su situación.

Por su parte, los voceros principales de la clase política, tanto peronistas como radicales, insistieron en que la culpa fue del entonces Presidente de la Rúa por su "debilidad", lo que puede ser cierto aunque, a juzgar por la experiencia de sus sucesores, para que sea "fuerte" un mandatario en la Argentina actual, tendría que defender los privilegios de sus congéneres de la clase política, rehusándose, en nombre de las esencias patrias y de la guerra santa contra el FMI, a emprender reforma alguna que pudiera incomodarlos.

Por James Neilson
Fuente: Revista Noticias (Buenos Aires)

Dec 23, 2004

Otro Cacho de Cultura

Este es uno de mis poemas favoritos de Borges:

JUAN LÓPEZ Y JOHN WARD

Les tocó en suerte una época extraña.

El planeta había sido parcelado en distintos países, cada uno provisto de lealtades, de queridas memorias, de un pasado sin duda heroico, de derechos, de agravios, de una mitología peculiar, de próceres de bronce, de aniversarios, de demagogos y de símbolos. Esa división, cara a los catógrafos, auspiciaba las guerras.

López había nacido en la ciudad junto al río inmóvil; Ward, en las afueras de la ciudad por la que caminó Father Brown. Había estudiado castellano para leer el Quijote.

El otro profesaba el amor de Conrad, que le había sido revelado en una aula de la calle Viamonte.

Hubieran sido amigos, pero se vieron una sola vez cara a cara, en unas islas demasiado famosas, y cada uno de los dos fue Caín, y cada uno, Abel.

Los enterraron juntos. La nieve y la corrupción los conocen.

El hecho que refiero pasó en un tiempo que no podemos entender.

Jorge Luis Borges, 1985

Tex-Mex Christmas

(¡muchas felicidades para todos!)

‘Twas the night before Christmas and all through the casa,
Not a creature was stirring—Caramba! Que pasa?
Los ninos were tucked away in their camas,
Some in long underwear, some in pyjamas,
While hanging the stockings with mucho cuidado
In hopes that old Santa would feel obligado
To bring all children, both buenos and malos,
A nice batch of dulces and other regalos.
Outside in the yard there arose such a grito
That I jumped to my feet like a fightened cabrito.

I ran to the window and looked out afuera,
And who in the world do you think that it era?
Saint Nick in a sleigh and a big red sombrero
Came dashing along like a crazy bombero.
And pulling his sleigh instead of venados
Were eight little burros approaching volados.
I watched as they came and this quaint little hombre
Was shouting and whistling and calling by nombre:
“Ay Pancho, ay Pepe, ay Cuco, ay Beto,
Ay Chato, ay Chopo, Macuco, y Nieto!”

Then standing erect with his hands on his pecho
He flew to the top of our very own techo.
With his round little belly like a bowl of jalea,
He struggled to squeeze down our old chiminea,
Then huffing and puffing at last in our sala,
With soot smeared all over his red suit de gala,
He filled all the stockings with lovely regalos --
For none of the ninos had been very malos.
Then chuckling aloud, seeming very contento,
He turned like a flash and was gone like the viento.
And I heard him exclaim, and this is verdad,
Merry Christmas to all, and Feliz Navidad!

Christmas Armaments

December 23, 2004
Christmas Armaments

My Christmas quest was simple enough: buy toy cowboy guns for my boys. Caleb and Eli have boots and hats, bandanas and sheriff's badges. But they don't have holsters and guns. Without those critical components, however, you've really just got yourself a Village People costume. We've made do until now with two wooden pistols that were originally designed to shoot rubber bands. But I wanted to get them shiny cowboy guns, the kind that make a little boy's heart race, that turn a bad guy's legs to jelly, and that give a damsel that funny climbing-the-rope-in-gym-class feeling when she sees them strapped around your waist.

So I got up early one recent Saturday, and set out to catch Toys R Us right when they opened. This is advisable if like me you find yourself drawing hysterical conclusions about the future of civilization based on your experiences shopping in malls and driving behind school buses. If you can't find anything nice to say about your fellow man, I like to think, then best just to avoid him.

So I walked inside the Toy Mecca in vain hopes of quickly completing my mission. In this I was working against teams of psychologists and store design specialists all bent on exactly the opposite goal, which is to keep the hapless shopper in the store for as long as there are dollars left in his wallet. I winded my way past rows of video games and Barbie paraphernalia (I think boys might benefit from owning a Barbie doll; every young man should understand what an expensive proposition it is to cohabitate with a narcissistic woman built like a stripper), past noisy electronic gizmos and remote-controlled devices.

But I couldn't find guns. I wandered up and down aisles until I spotted a salesman. "Excuse me," I said, "where can I find cowboy guns?"

"Oh. We don't sell those." He looked at me as if I had just asked him for nipple clamps, or perhaps a Bible. His voice was tinged with the self-righteousness of people who announce to others that they recycle, or that their children attend Eugene V. Debs Elementary because they believe in supporting the public schools.

"So basically we're becoming France, right?" He saw neither the truth nor the humor in this observation.

Disgusted, I decided to nip this troubling portent in the bud by going to the store where the Almighty himself would shop if he needed cowboy guns. That's right: Wal-Mart. Good 'ole Wally World. Any store that draws as much ire from trial lawyers, NOW, and 60 Minutes has got to have me in mind as a target demographic. Wal-Mart, certainly, would have cowboy guns.

Well, if I wanted to buy the boys real guns, and perhaps a gallon of milk, then it turns out that Wal-Mart is the place to go. But not for toy cowboy guns -- at least not my local Wal-Mart.

What followed were increasingly panicked visits to all the places that one might expect to find cowboy guns. KMart? Nothing but an assault rifle that makes high-pitched electronic noises, and a crappy plastic cowboy gun that I think actually broke a little when I looked at it wrong.

Target? Target! Their logo is a bloody bulls-eye, for crying out loud. Surely they would have cowboy guns, yes? Don't believe the hype.

And so it was with every destination. Time dragged on and the roads began to fill with grim-faced shoppers. In desperation I wheeled into the local mall. There was one place left, one final hope for a man intent on arming his children, in fine American fashion, for Christmas. The hobby shop.

I was greeted by a gruff bearded man. He could smell the panic on me, like a grizzled sergeant can smell it on a soldier in his first battle. "Something I can do for you, son?"

"Yes. Please. Please, for the love of all that remains good about America, tell me that you carry toy cowboy guns. Just a couple of cowboy guns is all I'm asking for. Toys R Us doesn't have them, Wal-Mart doesn't have them . . ." My voice trailed off.

He sized me up, perhaps to see if I was one of those pansy do-gooder Public Citizen types just looking to make trouble. Fortunately I hadn't shaved, and I was wearing flannel. "C'mon," he said with a gleam in his eye, "we just got in a shipment."

They just got in a shipment.

He led me to the back, where he had assembled -- and I am not making this up -- gun racks to hold all the toy armaments. If Santa ever needed to assemble a commando strike force, this could be his armory.

I almost cried. Here was every kind of toy pistol and rifle imaginable, made of real wood and metal. Single-barrel, double-barrel, over-and-under, even blunderbuss. Sighted, scoped, with and without shoulder strap, pump action, bolt action, underlever cocking . . . (Insert Tim Allen gorilla sound here).

There were swords, too, but as I've explained in a recent post, we don't need any more of those.

And then I saw them: row after row of silver six-shooters in leather holsters. At that point I did cry a little, but I wiped away the tears really quick so the hobby-store guy wouldn't see.

I think he would have understood, though. After playing with testing the guns for a while, I made my selections and hefted them to the counter. Keep in mind that a cowboy needs not just his pistols, but also a rifle to hunt with, and to cap rustlers from a good quarter-mile out. Then there's also the fact that Isaac is going to need a gun in a couple of years. Plus the boys like for me to help them defend the house against bad guys, and there's no way in heck I'm going to keep using the kitchen broom if they're going to be wielding all this sweet equipment . . .

Suffice to say that the hobby-store guy covered his rent that day. He didn't have a bag big enough to hold all my new weaponry, so he dug under the counter until he found an industrial-size garbage bag, the thick black kind. He asked me how many boys I have, and I told him three. He nodded approvingly as he gently placed my weapons inside the bag and tied it up. Then he offered me his hand and wished me a Merry Christmas.

I felt like I restored his hope in America, or fatherhood, or something like that. I know he inspired me. Think about it: here is a small entrepreneur who staked thousands of dollars on the bet that even if the big retail stores don't have the guts to admit it, there are plenty of us parents willing to give our boys a toy gun for Christmas.

Nah, we're a long way from being like France.

Blessings to you and your family for the remainder of this year and all of the next. And if you come creeping around my house in the middle of the night, you'd best announce yourself clearly and stand real still until we give you entry. We're armed to the teeth.

Posted by Woodlief on December 23, 2004 at 09:12 AM

La selectividad de la memoria

Este es un artículo de Rosendo Fraga de marzo de este año, ya lo publiqué antes en este blog, pero me parece que vale la pena leerlo de nuevo, para tratar de entender lo que está pasando en el país.

Es muy triste y doloroso ver como una vez más, se intenta "reescribir" la historia, endulzando ciertos hechos para hacerlos más digeribles ideológicamente. La experiencia histórica nos enseña como terminan estos experimentos; por el bien del país, y de todos los que se quedaron allá, espero que esta vez todo esto no termine en un nuevo baño de sangre.

------


MARTES | 23 de marzo de 2004

La selectividad de la memoria
Por Rosendo Fraga

La memoria siempre es selectiva. Es un reflejo psicológico normal recordar lo que uno quiere y olvidar lo que no quiere. El tiempo es, además, el tiempo de esta selección que construye, desconstruye y deforma los acontecimientos, hechos, experiencias y vivencias.
Esta selectividad es inevitable en los pueblos, pero los gobiernos, a quienes les corresponde establecer una memoria estatal, deben evitar la subjetividad que los lleva a construir una memoria parcial o unidireccional, sobre todo cuando hay países que, como la Argentina, tienen dificultades para procesar su historia.

El año pasado tuvo lugar un hecho central, como fue el sesquicentenario de la sanción de la Constitución de 1853. En mi opinión, es el hecho histórico central para la construcción de la Argentina después de la declaración de la Independencia.

El 1º de mayo de ese año nació la continuidad institucional argentina. Una simple revisión de nuestro proceso histórico nos muestra que mientras se respetó la continuidad institucional de nuestro país entre 1853 y 1930 –todas las crisis fueron resueltas en el marco constitucional–, la Argentina logró tener el mejor desarrollo económico del mundo y ser el país que recibió más inmigración europea con referencia a su población originaria.

Cabe recodar que en este período, la Corte Suprema fue el más estable de los poderes. Nunca se aumentó o redujo la cantidad de miembros, se forzó una renuncia o se promovió un juicio político. Es más: entre 1904 y 1928, a lo largo de siete presidentes -desde Roca hasta Yrigoyen- el país tuvo el mismo presidente de la Corte, que fue el doctor Antonio Bermejo.

No haber recordado el aniversario de la Constitución implica un imperdonable olvido para la necesaria memoria de nuestro país. Y creo que fue olvidado, porque recordarlo es tener que reconocer que la ideología básica que permitió a la Argentina ser el país que más progresó en el mundo, implica tener una mirada crítica respecto de cómo se están encarando muchos de los problemas del país.

A ello se agrega que el 4 de junio del año pasado se conmemoraron los sesenta años del golpe militar que desplazó al presidente Castillo y que dio por tierra con la democracia limitada que había tenido lugar entre 1930 y 1943. ¿Por qué tampoco se recordó este hecho, que tuvo un papel importante en la evolución político-institucional del país? Supongo que la razón ha sido que hacerlo es asumir que el partido que hoy gobierna la Argentina, el peronismo, al cual pertenece el presidente Néstor Kirchner, surgió de un golpe militar y que su líder y fundador fue figura clave de ese golpe y ministro de Guerra, secretario de Trabajo y hasta vicepresidente de un gobierno de facto.

Si bien se trata de un suceso que tiene una lógica histórica, visto desde la perspectiva de hoy, parece una gruesa contradicción ideológica que el partido que hoy gobierna la Argentina haya tenido su origen en un golpe militar, y que su líder y fundador haya sido vicepresidente de facto.

Incluso la misma memoria de Perón está siendo relativizada por el simple hecho de que explicar a las nuevas generaciones que se trataba de un militar puede parecer contradictorio en momentos en que las fuerzas armadas y sus errores son sindicados como única causa de los desastres nacionales.

Se prefiere olvidar el sesquicentenario de la sanción de la Constitución de 1853 y el golpe de 1943 para centrar la memoria exclusivamente en los veintiocho años del último golpe militar.

En la conmemoración de este hecho vuelve a plantearse una visión selectiva. Si recordamos el golpe militar, lo lógica hubiera sido ubicar la Casa de Gobierno como escenario de la conmemoración y, además, hacer participar de ella al presidente constitucional de entonces, que es Isabel Martínez de Perón, quien vive en Europa.

¿Por qué en la conmemoración del vigésimo octavo aniversario del último golpe militar decidimos olvidar nada más y nada menos que al Presidente constitucional derrocado, que además vive?
Es que recordarla es reconocer que las violaciones a los derechos humanos que tuvieron lugar en los años ’70 no comenzaron exactamente el 24 de marzo de 1976 como se plantea en la conmemoración del golpe al centrarla en el predio de la ex Esma y en la represión ilegal.

Recordar a Isabel es tener que reconocer que la Argentina estaba viviendo un período de violencia inédito, que los asesinatos y atentados terroristas, como las detenciones ilegales, torturas y desapariciones habían comenzado tiempo antes del golpe militar y que el proceso se había iniciado durante un gobierno constitucional. Por esta misma razón, se decidió impedir que este año se conmemorara el trigésimo aniversario del ataque terrorista al Regimiento Blindado de Azul en 1974 o el ataque al Regimiento de Infantería Mecanizado de La Tablada de 1989.

En el Gobierno nacional sólo el ministro de Defensa señaló la necesidad de reconocer que existió una agresión terrorista en los años que se produjeron las violaciones a los derechos humanos. Pero, paradójicamente, no se permitió incluir dicho concepto en la autocrítica del almirante Godoy y cuando el jefe de la Fuerza Aérea realizó una reflexión análoga ello motivó un injustificado enojo del Gobierno.

El problema se presenta cuando una memoria selectiva en lugar de resolver problemas puede generarlos. Los jóvenes que en el centro de Buenos Aires el jueves 18 de marzo agredieron físicamente a un hombre de 81 años como Roberto Alemann en un hecho que no tuvo el necesario repudio por parte de las autoridades oficiales, hicieron lo que hicieron impulsados por una memoria selectiva de la historia. Es que la memoria y su interpretación nos pueden llevar a la tolerancia política o también al odio.


Copyright © 2002 InfoBAE Argentina SA. Todos los derechos reservados