La reacción (o falta de) de muchos argentinos
al robo de los fondos previsionales me hace acordar al chiste del santiagueño que volvía de un baile de carnaval a las 4 de la mañana y cuando pasaba por un callejón oscuro, salió un malviviente con una pistola .45 y le ordenó que le practique sexo oral o le pegaba un tiro en la cabeza. En plena emoción del acto, el criminal empiezó a mover el arma de aquí para allá y el santiagueño le dijo: “che, dejate de joder y apuntame porque sino la gente va a pensar que somos maricones”.
Ese y también el cuento del oso y el cazador. La hiper no fue sufi. el robo del 2001 no fue sufi, el robo de las AFJP no fue sufi, el 2012 ¿Será sufi o nuestra naturaleza es sodomasoquista?
ReplyDeleteJajajaj, no conocía el chiste, siempre se aprende algo nuevo.
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