Jun 5, 2006


Una vez más, leo los diarios y me siento en el túnel del tiempo. El déjà vu ya no se limita a lo económico, va avanzando cada vez más a lo político. Me imagino que los editores de los principales diarios del país deben estar pasándola muy bien. Se les redujo considerablemente la carga de trabajo, sólo tienen que reciclar texto de los archivos de los 80. Las permanentes conspiraciones, malestar entre los militares, sanciones a oficiales, pases a retiro forzados, juicios, marchas y el eterno clima de antagonismo y división social.

Es sinceramente desolador que después de 30 años sigamos hablando de estos temas en los mismo términos; tenemos alma de fakir. Es muy duro y muy doloroso, pero a muchos argentinos, no sé si a la mayoría, les encanta pegarle al caído, hacerse los valientes con los débiles, desquitarse con los que no se pueden defender. Ni siquiera pasa por una defensa absurda de los derechos humanos ni nada por el estilo. Es darse con el gusto de sentirnos machos, poderosos, que se la podemos hacer a alguien y nos sale gratis. Sentimos pasión por el patoterismo, por el matonismo barato, por las bravuconadas de arrabal.

Me pregunto si sabemos en lo que nos estamos metiendo. Creo que en el contexto de irresponsabilidad generalizada en el que nos movemos tanto en lo económico como en lo político, estamos convencidos de que estas cosas son gratis, no tienen consecuencias. Seguramente después vendrán las sorpresas y nos preguntaremos, una vez más, cómo es posible que nos pasen estas cosas.

Muy triste, sinceramente.

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