Nov 21, 2007

Australia, allá vamos


Al final, ¿envió Martincho un plan a la esposa de Kirchner o fue todo un verso como leí por ahí?

A raíz de ese supuesto paper de trabajo del designado ministro de economía ya empezamos a hacernos la película de vuelta. Hay una especie de necesidad desesperada de aferrarse de cualquier cosa, por más estrafalaria que sea, que nos brinde alguna esperanza de salir del fracaso permanente.

Lo de Fontevecchia en Perfil es muy triste. Hace 100 años era posible encontrar muchos paralelismos entre Argentina y ese país del commonwealth británico. Pero seguir con las comparaciones a esta altura del partido es, sin ánimo de ofender a nadie, patético. Perdimos no uno, sino varios trenes de la historia, desaprovechando y directamente tirando a la basura oportunidad tras oportunidad.

A esta altura del partido, después de nuestra abierta simpatía por la Alemania nazi y la Italia fascista, nuestra militancia en el “movimiento de países no alineados”, la invasión de Malvinas, la propuesta de sumarse a la “liga árabe” y de habernos convertido en “socios júnior” de Chávez y su nueva aventura populista regional, entre otras genialidades, creo que llego el momento de asumirnos tal cual somos.

Dejemos de lado de una vez por todas el delirio de grandeza. Dejemos de vivir en un mundo de fantasía.

Me daría por muy bien servido si algún día Argentina alcanza los consensos de mínima que le permitan un piso de racionalidad comparable al de Chile, Brasil y hasta Colombia.

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