Jun 26, 2009

Ayer colgué este post sobre la ayuda humanitaria y África y nadie me dio un corcho de bola.

La ayuda puede resultar fundamental en situaciones concretas muy de corto plazo, como desastres naturales o guerras. Pero como estrategia de mediano o largo plazo es nefasta.

El equivalente político dentro de las fronteras de un mismo país es el clientelismo. Las personas actúan racionalmente según los incentivos y los del clientelismo no pueden ser más perversos.

¿Cuál es la solución? Me temo que no queda otra que cambiar los incentivos, cortar con la droga asistencialista de cuajo. Enviar la señal muy clara de que si no se ayudan a sí mismos nadie les va a sacar las castañas del fuego.

2 comments:

  1. cuando vi tu post pense en lo que me comenta mi marido frecuentemente (y que yo discuto desde mi absoluta ignorancia sobre el continente y embebida en la cultura occidental) Pero como sus comentarios no son muy "correctos" me abstuve de comentar... tenes toda la razon del mundo: no hay que dar peces, hay que enseñar a pescar... igual que con los hijos: hay que ayudarlos a ser autosuficientes.. y eso a veces demanda el enorme sacrificio de no dar...

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  2. Es simple como el filo de una navaja. La ayuda es positiva para el que está encarrilado dentro de una estructura mental y cultural de progreso productivo. Si juntas una estado asistencialista con una mentalidad individual de cazador/recolector acabas de raíz con cualquier posibilidad de salir de la miseria.
    Las sociedades menos desarrolladas son las que MÁS necesitan aprender el valor del trabajo y la mecánica del progreso económico, y por ende son las que más se perjudican con el asistencialismo.

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