Jan 7, 2013

Iron Curtain: The Crushing of Eastern Europe, 1944–1956


De Anne Applebaum, agregado a mi lista de lectura.

Lo peor de todo es que puede volver a pasar tranquilamente, no sólo en Europa:

In an epilogue, Applebaum argues that the history of Eastern Europe illustrates an unpleasant truth about human nature: When enough people with adequate resources and sufficient power are determined to destroy old and seemingly stable legal, political, educational, and religious institutions, they are able do so with astounding speed and thoroughness. Civilization, in other words, is fragile.

11 comments:

  1. Ellos creen que la destrucción de lo que llamamos Civilización es el paso inicial para la construcción del Hombre y del Mundo Nuevos... y que el Paraíso en la Tierra viene después de esa destrucción.
    Igual que muchas religiones.... fanatismo ante todo.

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  2. Coincido con el punto de vista y con las palabras citadas de Applebaum.
    Hay un gusto por la destrucción. No quieren construir nada. Es sólo destrucción.

    El comunismo es la pulsión de muerte proyectada en el campo político.

    El máximo exponente del comunismo fue Pol-Pot.

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    1. La izquierda es una reacción a la modernidad.

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  3. MUY buen libro. Trata más que nada sobre Polonia, la DDR y Hungría, no hay mucho sobre el resto de Europa Oriental, pero la parte sobre Polonia sola justifica comprar el libro.
    Los comunistas se apresuraron a copar las organizaciones juveniles para formar a las próximas generaciones a semejanza del Homo Sovieticus; fueron y son muy hábiles para polarizar a la sociedad, supieron muy bien como lograr que todo lo "progressive" (que era lo que a ellos se le cantaba que fuera en un momento dado) fuera bueno por definición y el resto cuanto menos "sospechoso". Esto les daba mucha margen de maniobra a la hora de formar alianzas con otros partidos, que por lo general terminaban siendo fagocitados por el "campo popular". Muchos partidos terminaban buscando la aprobación de los comunistas, o por lo menos no ser tachados de anti-populares para seguir siendo dignos de participar de la vida política. Los zurdos no solo tenían el poder -léase el garrote- sino que también detentaban la posición moral superior, desde la cual podían dictar qué era aceptable y qué era fascista, protofascista, objetivamente fascista y demás motes variopintos. ¿Suena familiar?

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    1. Lo mismo de siempre. ¿Se consigue, Wilson?

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    1. Qué grande, Wilson, yo lo voto!

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    2. Wilson presidente.

      Ah, cierto que ya fue.

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    3. El sitio es una mina de oro, me estoy hiperventilando de tanto material.

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    4. Es un viaje de ida esto de los ebooks. Apurate a sacar todo lo que quieras de ahí porque varios los sitios similares que usaba ya no existen.

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  5. Hay que hacer un post al respecto, foquinshít.
    ¿Lo estás navegando? Yo ni entré más que para bajar los brolis de Israel que recomendó Pérez (me morfé 1/3 ya, está muy bueno) y este. ¿Tiene un índice de libros disponibles o algo?

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