Sep 15, 2011

Québec es tristemente célebre en el resto de Canadá

Por tener un sistema de organización económica con claras tendencias corporativistas. Mucha gente sigue convencida de que repartirse el mercado entre el estado/gobierno, los sindicatos y las empresas es más eficiente y, sobre todo, moralmente superior y solidario, que la libre competencia.

Por ejemplo, la provincia tiene serios límites a la competencia en el sector de todo lo que tenga que ver con la construcción de obra pública. La idea es favorecer a las empresas de la provincia frente a las del resto del país y, Dios nos libre y guarde, del resto del mundo (es decir, de EE.UU. y en menor medida Europa) y, dentro de la provincia, favorecer a las empresas locales frente a las del resto de la provincia.

De más está decir que el sistema lleva a enormes ineficiencias y corrupción galopante. Québec paga sobreprecios considerables por obras que están por debajo de los estándares de calidad del resto de Canadá (ni hablar de EE.UU.).

Hoy se conoció el informe de una comisión que investiga la corrupción en el sector de la construcción en la provincia y confirma lo que es un secreto a voces de toda la vida: la corrupción es galopante.

Estupor generalizado. ¡Cómo puede ser!

Rápido, hay que hacer algo. Ah, ya sé. La solución no es cambiar los incentivos sino conseguir funcionarios más probos. Porque gorda, lo que falla no es el sistema sino su implementación, ¿vistes?

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