No se pierdan la editorial de La Nación de hoy:
El populismo es una suerte de malsana religión política. Es también una adicción. Se expresa siempre con un estilo estridente, ampliamente conocido por los argentinos. Sus líderes exigen protagonismo exagerado y requieren tener a su disposición una audiencia constante, cuya complicidad emotiva apuntan a explotar. Para esto recurren a los mitos y a la explotación de los resentimientos, en un escenario donde la confrontación deviene permanente. En lo económico, la receta es simple: calmar los males del presente sin pensar en el futuro. Por esto, de pronto, cuando llega la inevitable hora de los ajustes, procuran disfrazarlos y disimularlos de mil maneras.

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Throw moderation to the winds, and the greatest pleasures bring the greatest pains.
-- Democritus