Mar 30, 2012

No son indignados: son fracasados.


No es un problema de formas. Es un problema de fondo. El fondo fascista de este movimiento. El fondo fascista de querer imponer sus caprichos a una inmensa mayoría que no piensa como ellos. El fondo fascista de sus ideas simplonas y populistas, ajenas a la inteligencia y al razonamiento.
No son “indignados”:  son “fracasados”, la vida les ha ido mal porque no han sabido hacerlo mejor, están colmados de resentimiento y de rabia y evitan la autocrítica y la introspección jugando darle la culpa al sistema. La culpa siempre es tuya, nunca de los demás.
También su fondo es violento, porque la violencia es la hermana de sangre del fascismo. El fondo violento de saltarse la ley y el orden, de ocupar sin permiso un espacio público. 
Y el remate violento final, surgido de un fondo muy terrible y muy profundo, de agredir a los representantes del pueblo. Los auténticos y únicos representantes de un pueblo cuando es libre y democrático son sus dirigentes políticos, elegidos por el conjunto de la ciudadanía.
Fascismo y violencia están en el corazón de los acampados. Todos los fascismos han empezado agitando a las masas, y siempre que la turba se envalentona el contexto es fascista, caótico, y de una absoluta falta de libertad. 
No es un problema formal. No es que sean unos maleducados o que se las haya ido la mano. Es que son unos fascistas violentos y peligrosos, que amenazan y agreden a los que no piensan como ellos. No es un problema formal: es un problema esencial, de que así no se va a ninguna parte. 
Y así continúa pegando duro nuestro hombre...


2 comments:

Note: Only a member of this blog may post a comment.