A decir verdad, también fue Harper.
Se la veía en televisión paseándose en una limusina con una banderita quebeca en el capó, acompañada del ministro provincial de relaciones internacionales. Dejame de joder.
Más allá del idioma, qué joraca tiene que ver una democracia avanzada como Québec (o Canadá) con una satrapía de quinta como el Congo. Qué necesidad tienen de darle legitimidad a ese régimen nefasto.
Tal vez se explique por la riqueza minera del Congo y la capacidad de inversión canadiense para sacar alguna ventaja...
ReplyDeleteEnmascarado, ¿usted insinúa acaso que a Québec lo motiva no la salud y el bienestar del Planeta y el amor desinteresado por la Humanidad sino el vil metal, al igual que al resto de las provincias canacas y, horror de los horrores, les États-Unis (les États, para los íntimos)?
DeleteOui, Monsieur.
DeleteHan visto quién se tomó las de Villadiego? Dalton McGuinty!
ReplyDeleteRenunció hoy a la tarde. Qué pachóoo?
Para mí que se jaboneó cuando supo que le traían un souvenir del Congo y prefirió rajar antes...
Pero Harper ya contestó: OK, pero primero dunga dunga!
Pato Criollo
Lo leí esta mañana en el diario.
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