Contribuye a que la gente de a pie tome una mayor conciencia del costo de sistemáticamente defecarse en la ley y los contratos y de pasarse el derecho de propiedad por el perineo.
Hace unos 100 años, Argentina y Canadá tenían un ingreso por habitante comparable, el de Canadá era unos pesitos más alto.
En 2012, el ingreso por habitante de Canadá es de más de 50.000 dólares y el de la Argentina, con toda la furia y dibujos estadísticos mediante, no llega a 10.000.
Apostar al robo como estrategia de desarrollo es de un cortoplacismo extremo. Pan para hoy y hambre para mañana y pasado.
