Sep 11, 2009

Poverty in America

Casa, dos autos ... ¡Miseria espantosa!

Ayer National Review Online publicó un artículo de un investigador de la Heritage Fundation sobre el informe anual de pobreza de los EE.UU.

Este artículo debería ser de lectura obligatoria para todos aquellos que hablan de la supuesta pobreza en los EE.UU. y a la vez nos muestra que la pobreza, la verdadera pobreza, ha desaparecido de los EE.UU., incluso en tiempos de recesión como los de hoy.

Nos muestra también que el estado y los estatistas deben disfrazar y mucho las estadísticas para justificar los interminables incrementos en los gastos del estado; y también que su verdadero objetivo es terminar con la desigualdad y no con la pobreza, que ha casi desaparecido desde hace bastante tiempo. Y no olvidemos que los EE.UU. reciben más o menos medio millón de mexicanos y centroamericanos por año, la mayor parte de ellos verdaderos pobres y con bajos niveles de educación.

Buscar terminar con la desigualdad es ENVIDIA, es RESENTIMIENTO, no es justicia, no puede ser justicia.

El gasto público en EE.UU. ya es muy muy alto incluso visto desde los fines que declaman los “liberals” americanos de terminar con la pobreza.

Ya se trata de fanatismo igualitarista que conduce, lo demuestra la historia, al empobrecimiento de todos y, aún peor, al autoritarismo, al estancamiento de las sociedades y, finalmente, al totalitarismo.

¿Necesitan los pobres 2 o 3 autos, vacaciones en el exterior, hogares con pileta, comer en restaurantes varias veces por semana?

Eso es hoy no ser pobre en los EE.UU.

Para aquellos que no saben inglés, me tomé el trabajo de traducir el artículo. Espero que sirva para que alguno de los engañados por las mentiras de siempre de los estatistas pueda ver la verdad.

Pobrezas son las de Cuba y Argentina, no la de EE.UU., por eso ningún “progre” se va a vivir a Cuba y está lleno de “progres” argentinos y de otros lares viviendo felices y prósperos en los EE.UU.

Comprendiendo la pobreza en América

Lo que la Oficina de Censos no cuenta cuando informa sobre los “pobres”.


Por Robert Rector


Hoy la Oficina de Censos emitirá su informe anual sobre la pobreza. Se espera que este informe exhiba un crecimiento de la pobreza en 2008 debido al comienzo de la recesión. No es una sorpresa que la pobreza suba en una recesión. Lo que es sorprendente es que cada año durante las últimas tres décadas, tanto en los buenos tiempos económicos como en los malos, el censo ha reportado más de 30 millones de americanos viviendo en la pobreza.

¿Qué significa ser “pobre” en América? Para el lector promedio, la palabra pobreza implica privaciones físicas significativas – por ejemplo, la falta de un hogar cálido y adecuado, de alimentación nutritiva, o de vestimenta razonable para los hijos. Según esta medida, muy pocos de los más de 30 millones de individuos definidos como “viviendo en la pobreza” por el gobierno son realmente pobres. Las privaciones verdaderas sí existen, pero están limitadas tanto en abundancia como en severidad.

La persona promedio identificada como “pobre” por el gobierno tiene un nivel de vida muy superior a lo que imagina el público. De acuerdo con los propios sondeos del gobierno, el típico americano “pobre” tiene TV por cable o satelital, dos TVs color, y un reproductor de DVD o grabadora de videocasetes. Tiene acondicionador de aire, un auto, un microondas, una heladora, un horno y lavadora y secadora de ropa. Puede obtener atención médica cuando la requiere. Su hogar está en buen estado y no está superpoblado. Según lo que el mismo “pobre” informa, su familia no está hambrienta, y contó con suficiente dinero durante el año pasado para alcanzar las necesidades esenciales de su familia. Si bien la vida de este individuo no es la de un adinerado, está lejos de las imágenes de miseria transmitidas por los activistas y políticos “liberals” (“progres”).

Varios informes del gobierno contienen los siguientes datos acerca de las personas definidas como pobres por la Oficina de Censos:

Casi el 40% de todos los hogares pobres son, de hecho, propiedad de sus ocupantes. En promedio, este hogar es una casa de tres dormitorios con un baño y medio, una cochera, y un parquecito o patio.

Ochenta y cuatro por ciento de todos los hogares pobres cuentan con aire acondicionado. En contraste, en 1970, sólo el 36% de toda la población americana disfrutaba de aire acondicionado.

Casi dos tercios de los pobres tienen TV por cable o satelital.

Sólo el 6% de los hogares pobres están superpoblados; dos tercios tienen más de dos habitaciones por persona.

El típico pobre americano tiene tanto o más espacio en su casa que el individuo promedio de la mayoría de los países europeos. (Estas comparaciones son sobre los ciudadanos promedio de estos otros países, no sobre los clasificados como pobres).

Casi tres cuartos de los hogares pobres cuentan con un auto; el 31% tiene dos o más autos.

Noventa y ocho por ciento de los hogares cuentan con una TV color; dos tercios tienen dos o más TVs color.

82% cuenta con hornos microondas; 67 por ciento cuenta con un reproductor de DVD; 73 por ciento tiene una videocasetera; 47 por ciento tiene una computadora.

La ingesta promedio de proteínas, vitaminas y minerales por parte de los chicos pobres es indistinguible de aquella de los chicos de la clase media alta. Los muchachos pobres hoy en edades de 18 y 19 años son de hecho más altos y pesados que lo que lo eran los muchachos de clase media de edad similar a fines de los ´50s. Son dos o tres centímetros más altos y 5 kilos más pesados que los soldados que asaltaron las playas de Normandía durante la Segunda Guerra Mundial.

Los relatos convencionales sobre la pobreza no sólo exageran las privaciones, también subestiman el gasto del gobierno en los pobres. En 2008, los gobiernos federal y estatales gastaron 714 mil millones de dólares (o un 5% del total de la economía) en ayuda social a destinatarios comprobados como pobres, entregando efectivo, comida, alojamiento, atención médica, y servicios sociales orientados a americanos pobres y de bajos ingresos. Esta suma no incluye a la Seguridad Social (jubilaciones y pensiones) ni al Medicare. De convertirse en efectivo, esta ayuda casi alcanzaría al cuádruplo del monto requerido para eliminar la pobreza en los EE.UU. elevando los ingresos de todos los hogares pobres por sobre los niveles federales de pobreza.

¿Cómo puede el gobierno gastar tanto y aún así tener niveles tan altos de aparente pobreza? La respuesta es que, al medir la pobreza y la desigualdad, el Censo ignora casi la totalidad del estado de bienestar (ayuda social). El Censo considera que un hogar es pobre si su ingreso cae por debajo de niveles especificados por el gobierno federal. Pero en sus mediciones regulares, el Censo cuenta sólo aproximadamente un 4% del total de gasto social como “ingreso”. A causa de esto, el gasto del gobierno en los pobres se puede expandir casi indefinidamente sin ocasionar un impacto detectable en las pobre y desigualdad oficiales.

Asimismo también falta en la mayoría de las discusiones de Washington sobre la pobreza un reconocimiento de las causas relativas al comportamiento en la pobreza oficial. Por ejemplo, las familias con hijos se hacen pobres principalmente por causa de los bajos niveles de trabajo de los padres y los altos niveles de crianza de hijos fuera de matrimonio con la consiguiente paternidad/maternidad de un solo miembro.

Incluso en los mejores tiempos económicos, la típica familia pobre con hijos trabaja, en promedio, sólo 16 horas por semana. Poco trabajo implica poco ingreso que implica más pobreza. Casi dos tercios de los niños pobres vive en hogares con un solo pariente, una condición que ha sido promovida por el asombroso crecimiento de la crianza de hijos fuera del matrimonio en comunidades de bajos ingresos. Cuando la “Guerra contra la Pobreza” comenzó, el 7% de los niños americanos nacían fuera de un matrimonio; hoy, el número es 39%.

El presidente Obama está conduciendo su agenda política de “distribuir la riqueza” mediante incrementos masivos en el gasto social financiados por incrementos sin precedentes en la deuda federal. Antes de expandir aún más al estado de bienestar y apilarles aún más deuda a nuestros hijos, necesitamos una evaluación más honesta del gasto actual en contra de la pobreza y de las condiciones reales de vida de los “pobres”.

14 comments:

  1. Monumental Blogo la idea de traducirlo para que se difunda más !

    Alguien que tenga cuenta, lo puede subir a Taringa por favor, si no es mucha molestia ?

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  2. Mi viejo siempre decía que le hubiera encantado ser pobre en EEUU.

    Cuando la paparulada argenta, o de tantos países a los que les va como Argentina, habla de “pobreza” suele referirse en realidad a la pobreza extrema, lo que en Argentina se conoce como “indigencia”.

    La indigencia desapareció hace más de 100 años de países como EEUU o Canadá (¿50 del sur de Europa?).

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  3. la verdad es que prefiero ser clase media-baja en Argentina que baja en Estados Unidos, aunque gane menos. Como alguna vez dijo Amartya Sen, la vida de un pobre es Bombay es infinitamente mas rica y feliz que la de un negro en un suburbio de Nueva York, aunque el PBI per capita sea menor. Al menos su condicion de pobre no esta estigmatizada y tiene miles de lazos comunitarios que lo contienen

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  4. Pero por supuesto, José. Sin dejar de lado los lazos comunitarios, que todo el mundo sabe que son más sólidos cuanto más pobre es la sociedad, no te olvides de la dignidad.

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  5. Habría que preguntarle al pobre de Bombay cuan feliz cree que es o al negro de New York cuan infeliz se cree. O a los cubanos, o norcoreanos. Tal vez ver que la mayoría de sus congéneres sufren la misma tragedia y no conocen otra cosa fuera de su ámbito, los ayude a resignarse ante la situación.

    Si la pobreza trae la felicidad porqué no nos dedicamos a vivir de la mendicidad. Porqué los sindicatos paran y piden aumento. Porqué preocupa tanto la desocupación. Porque...

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  6. Los negros viven en barrios de negros, esa es una de las realidades desagradables de los EE.UU., pero no se puede decir que por ellos no tengan lazos comunitarios si así lo desean. ¡Están rodeados de gente que es justo como ellos!

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  7. Es el caso de muchos argentinos que todavía se creen que en este país no se vive tan mal ... hasta que conocen los países serios.

    Por otra parte los negros de los suburbios de Nueva York no emigran a la India ni a la Argentina ni a Cuba ni a Sudáfrica, se quejarán de su infelicidad pero no tienen el menor interés de cambiar de residencia.

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  8. Es poco Digno lo tuyo, Blogo.

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  9. Te agarró la MCB, Cristian. Seguí participando.

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  10. A ver si lo tengo claro, José. La pobreza no es tanto una cuestión de plata si no de la propia percepción de felicidad. En otras palabras, aquellos que les recuerdan continuamente a los pobres que los son y que hay gente más ricos que ellos estarían agravando el problema. No?
    A ver. Dejame que piense un poco... Que tendencia ideológica se basa precisamente en la premisa de "concientizar" a los pobres?

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  11. ¡Muy buen post, Blogo! Clarísimo para casi todos.

    José, tenés razón, macho. la calidad de vida de los pobres estadounidenses no los hace más felices que , por ejemplo, los pobres de Zimbabwe en los años 90.

    Millones de personas pobres viviendo viviendo en condiciones miserables, sin agua corriente, sin luz, con médicos brujos, pasando períodos de hambrunas terribles y que se iban a morir de malaria, o de SIDA, o de tuberculosis o de un machetazo antes de los 35 años de edad, o que se quedaban ciegos por glaucoma, con hijos que morían antes del año desnutridos, etc., etc. Pero eran felices porque se iban a ir muriendo apoyados por la red de contención familiar y social tan habitual en el África manejada por tipos como Mugabwe.

    ¡¡¡PERO DEJATE DE JODER, FLACO!!! No resiste el menor análisis tu comentario.

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  12. Don Enmasca, “José” es un viejo troll conocido de la casa. Antes pensaba que mandaba cualquiera para hacerse notar, pero ahora creo que es un convencido de lo que dice.

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