Jan 23, 2013
La inflación es uno de los impuestos más perversos
Afecta con especial virulencia a los que dependen de ingresos fijos para vivir. Pero cuando el régimen kirchnerista, además de generarla financiando gasto público con emisión, hace todo lo posible para que la gente de a pie no pueda protegerse de ella comprando dólares o negociando aumentos salariales, el impuesto inflacionario se convierte en robo liso y llano.
Increíblemente, en la cabeza de millones de argentinos, el actual es el gobierno más progresista y con mayor sensibilidad con los que menos tienen de la historia reciente del país:
Pero el que genera las condiciones para que la gente quiera comprar dólares o para que se cierren paritarias por menos de un año es el mismo gobierno al producir una moneda envilecida. El gobierno es el único responsable de la pérdida de poder adquisitivo del dinero porque es el gobierno el único que lo imprime. Estando el valor del dinero determinado como está por su cantidad en relación a los bienes y servicios que el país produce, las cantidades de pesos que el gobierno imprima determinan su poder de compra...
La Sra. de Kirchner está imprimiendo a una tasa de 40% con lo que la velocidad de depreciación se ha multiplicado. Cuando ese exceso de pesos empezó a pasarse al dólar, inventó el cepo. Ahora cuando el tiempo de las paritarias quiere tratar de mantenerse pari pasu con la velocidad de la depreciación, también lo prohíbe.
Mar 23, 2011
¿Subís o sigo manejando solo?
(Escrito ayer en otra maldita noche de insomnio)es un auto algo sucio y la ruta,
esa que siempre nos espera.
pero que el verano no haya sido en vano.
Las palabras brotan con fuerza,
Algunas no las he dicho aún.
en una guerra de mentiras exageradas,
sin darse cuenta que ellos mismos
asesinaron a la verdad en silencio.
A ellos todavía les debo muchas puteadas,
porque serán ciegos, pero no sordos.
Sigo derecho, aumento la velocidad,
con un regocijo interior indescriptible
por el sólo hecho de ver ese infinito camino
que se pierde allá en el horizonte.
No le temas a la velocidad.
El asesino más terrible no es aquel
que quiere estrellarnos de frente.
El asesino más terrible es el que
a diario nos mata las ilusiones.
La ruta siempre nos espera.
El motor del auto cruje rabioso.
¿Subís o sigo manejando solo?
Pensalo pero apurate.
Es hora de partir.
Ellos ya suenan de fondo...
Mar 24, 2008
Como EL tema del momento es la recesión en EEUU y el aumento del precio del petróleo, el tono de la noticia era negativo. Las cosas están tan mal en ese país que los choferes de los camiones se ven obligados a andar a menor velocidad para ahorrar unos pesitos en nafta.
Pero, el “global calenting” no pasa nunca de moda. ¿Por qué no decir que aumenta la conciencia ambiental entre los camioneros de EEUU, que hacen esfuerzos enormes para reducir la emisión de gases de efecto invernadero?
Jul 4, 2007
La hija de Bush arrestada
Se ocupara la prensa, con la misma intensidad, de este pichon de pelotudo?
Al Gore III fue encanutado al sur de Los Angeles por manejar a alta velocidad (100 millas por hora) y tenencia de drogas, a saber: marihuana, Valium, Xanax, Vicodin, y Adderall.
No es la primera vez. Ya en 2003 fue detenido por cargos similares, y anteriormente en 2002 por manejar borracho, y anteriormente en 2000 por manejar a alta velocidad. Parece ser que la rehabilitacion no le hizo mucho efecto.
"Soy el hijo de Al Gore" fue lo primero que dijo el troubled young man. "There are no special privileges," fue la tajante respuesta del deputy del sheriff Jim Amormino, quien le hizo tocar el pianito en la Inmate Reception Center de Santa Ana antes de largarlo bajo una fianza de 20,000 dolares.
Eso si, Gore III manejaba un hibrido: Toyota Prius.
Jan 8, 2009
Espero que tenga razón.
Según el experto, la velocidad con la que se recupere la economía canadiense dependerá de la velocidad con la que se recupere la de EEUU.
Jan 20, 2009
The Beatles Reunion
Jolgorio generalizado, rayano en histeria colectiva, en todo el mundo. No se dan una idea de lo que es la prensa francófona por acá. Los periodistas de la provincia deben llevar gastada una fortuna en ropa interior de tanto hacerse pis y caca encima. Los paralelismos con los primeros años del kirchnerismo en Argentina son más que notables.
Desde el fondo de mi corazón, le deseo el mejor de los éxitos a la nueva administración. Lo mío no es generosidad desinteresada. Cuanto mejor le vaya a EEUU, mejor le irá a Canadá. Y la velocidad de la recuperación de la economía mundial dependerá sin duda de la velocidad con la que se recupere la de EEUU.
Pero tengo mis serias reservas. Espero equivocarme de cabo a rabo, pero me temo que veremos patinajes dignos de las olimpiadas. Espero sinceramente que les dure el entusiasmo, sobre todo fuera de EEUU.
Me pregunto qué dirán los odiadores profesionales de EEUU. Aún las sociedades que más dicen aborrecer al país están siguiendo la asunción de un nuevo presidente como si se tratara del último capítulo de Rolando Rivas Taxista.
May 2, 2008
En tren de reírnos

Hay ciertas cosas que no requieren comentario. Se hace difícil encontrar palabras que puedan explicar que no nos hallamos ante una humorada, que no se trata de una pesadilla o de una obra literaria.
El "tren bala" argentino es una de esas cosas. Hay que remontarse a 1950 para encontrar cosa semejante. Y en 1950 estas payasadas tenían más sentido. No habían sido tan desacreditadas por incontables y rotundos fracasos.
¿Adónde está Escudé con su "populismo bueno" que no se endeuda? Espero que no salga con que el "tren bala" es una obra necesaria. Ya sería demasiado.
El tren no se construirá nunca, porque mucho antes de que se comience a trabajar en él, los K ya no estarán en el poder y la obra (o no obra) va a quedar como otro "monumento a la corrupción" pero seguramente quedará una "Ente liquidador de la Empresa Nacional del Tren de Alta Velocidad y Dignidad Buenos Aires-Rosario-Córdoba" con cien empleados con sueldos de dos mil dólares.
De hecho, por lo que he leído, el financiamiento no está cerrado. Sólo el gobierno francés que quiere conseguirle negocios a Alstom podría poner plata en la Argentina a treinta años. Pero ni eso creo que sea cierto.
Pasando al aspecto técnico, ¿Cómo harían para que no le tiren piedrazos y tiros al tren desde las villas de los alrededores de Buenos Aires, Rosario y Córdoba? ¿Cómo harían para que no lo pongan piedras sobre los rieles? ¿Cómo harían para que los camiones y otros vehículos no crucen con la barrera baja? Porque chocar a alta velocidad no es lo mismo que con el Gran Capitán a 30km/h.
Por supuesto, ni que hablar de los subsidios enormes que se requerirían para que el tren circulase con boletos más baratos que los de avión y para evitar que el servicio se deteriorase por falta de inversión.
Feb 19, 2009
El deporte, las chicas y yo (II)
Esta imagen les da una idea aproximada de como quedé yo el día en que me bajaron los dientes y la nariz. Respecto al post anterior, me excuso por la extensión pero, por error, lo envié en un solo en lugar de dividirlo en dos partes para que fuera más llevadero y ameno de leer.(Parte I)
Por otra parte, las chicas se quedaban encantadas con los premios que yo ganaba y que, gentilmente, les regalaba. Me transformé en una especie de proveedor de peluches y muñequitos varios y esto me brindó cierto prestigio hasta el día en que hice diez centros seguidos, en dos blancos, y me gané un tocadiscos Winco. ¡Ese día alcancé la gloria! Medio 4º año del Jesús María y del Sagrado Corazón (aclaro a los jóvenes de extramuros que eran colegios de chicas) estaban pendientes de mí y aclamaban mi triunfo ante la mirada envidiosa de los champaboys, los lasallanos e incluso, de algunos compañeros del Salvador. ¡Me sentía Julio César entrando en triunfo en Roma! Pero, sic transit gloriae mundi, la hybris de los dioses cayó sobre mí cuando, en lugar de regalarlo como hacía con los peluches, decidí guardarme el Winco y pasé a ser calificado por mis flamantes ex admiradoras como un miserable pijotero que regalaba pavadas “que bien me las podía haber metido en el upite”. ¡Qué boquita que tenían las chicas! Nunca me lo hubiera imaginado…
Cuando tenía 15 años, en los colegios de varones en Buenos Aires se difundió como reguero de polvo (no me olvidé del ra) una noticia científica: si le poníamos aspirinas a la Coca Cola que tomaban las chicas, ¡SE CALENTABAN! (las chicas, no la Coca Cola). Con los bolsillos del traje crujientes por los blísters de aspirinas, enfrentamos la típica “conga” (así se llamaban a las fiestas en las casas) del sábado. ¡¡¡LES METIMOS TANTAS ASPIRINAS EN LA COCA COLA A LAS MINAS QUE NO DEBEN HABER TENIDO DOLOR DE CABEZA POR LOS SIGUIENTES 20 AÑOS!!! Sí alguna sufrió un ataque de calentura lo habrá aprovechado otro, pero ninguno de nosotros. ¡Qué frustración terrible! Ni en la ciencia se podía confiar.
Un tiempo después, ya había crecido un poco más y había detectado que las chicas más monas iban a ver los partidos de rugby y los de polo. Habiéndome autodescartado como polista limitándome a ser asiduo espectador, inevitablemente me dediqué al rugby y ahí nació un romance que todavía me dura (me refiero a mi romance con el rugby, no con alguna espectadora). Como era flaco y rápido me pusieron a jugar de wing. Mi velocidad se incrementaba por el terrible cagazo que me producía el que me tacklease uno de esos gorilas de 90 Kgs que disfrutaban rompiéndole el físico a un alfeñique como yo. Pero primero me tenían que alcanzar y eso no era tan fácil, no porque yo fuera bueno sino porque todos fumaban, chupaban y salían de noche y el estado físico era muy diferente del que se estila ahora.
¡Era fantástico ser rugbier en los sesenta! ¡Vivíamos de fiesta, salíamos a bailar los jueves, a veces los viernes y siempre los sábados! Muchas veces algunos se terminaban agarrando a trompadas, pero yo casi siempre me mantenía aparte porque siempre creí que la prudencia es la mejor parte del valor y, además, alguien tenía que cuidar a las chicas…(la cobardía intrínseca siempre encuentra alguna excusa altruista). De todas maneras, alguna vez me tuve que agarrar a piñas y recuerdo haberle dejado los nudillos a la miseria a más de uno, sobre todo cuando me pegaban en los dientes dada mi natural tendencia a parar los golpes con mi cara. Los partidos, el Tercer Tiempo y este tipo de salidas es lo que hace que los viejos rugbiers hablemos de la camaradería y del sano espíritu deportivo de ese entonces, no como ahora.
En realidad, disfruté muchísimo jugando al rugby, ese deporte de villanos jugado por caballeros, como decían los ingleses. Me gustaba tacklear a algún grandote cuando todavía no había tomado velocidad (típica revancha de los flacos contra los pesados), y me encantaba escaparme pegado a la línea, cerca del público, y escuchar los gritos de las chicas alentándome, mientras procuraba hacer oídos sordos a las que gritaban: ¡¡mátenlo!!, ¡¡¡mátenlo!!! demostrando así poseer muy poco espíritu deportivo. Y qué decir de la maravillosa sensación de hacer un try y, si era bajo los palos, ¡¡¡ahh!!!¡Qué alegría, qué placer! Siempre recuerdo esas dos únicas veces…
De esta manera, conocí a muchas chicas a las que parecía encantarles abrazar a un tipo todo sudado y algo machucado. Tiempo después me enteré que lo que las atraía eran las cantidades de testosterona que largábamos al aire con el sudor. (ADVERTENCIA A LOS JÓVENES DEPORTISTAS: una cosa es el olor a testosterona y otra el olor a chivo, así que BÁÑENSE). Vinieran por lo que vinieran las chicas lo importante era que venían, todo lo demás era paja (nunca mejor aplicada la castiza expresión). Varias de ellas jugaban al hockey y solíamos ir a verlas jugar y ellas hacían lo mismo con nosotros. Inevitablemente surgían los romances en cada club o interclubes y queríamos seguir jugando con ellas… Me acuerdo que descubrí que las piernas de las chicas del hockey, específicamente sus tibias (me refiero al hueso), tenían sobrehuesos resultado de los palazos que se comían por más tobilleras que usasen. Gracias a Dios, solamente en eso se parecían a los jugadores de fútbol que tienen similares lesiones por las patadas que se ligan. En cambio, los rugbiers el sobrehueso lo solemos tener en la cabeza y, según algunos detractores, en el cerebro.
Mi padre, ex rugbier, me había apoyado cuando empecé a jugar, pero mis viejos se venían cansando de verme llegar averiado con esguinces varios, algún dedo torcido o quebrado, magullado y lleno de raspones. La medida se colmó el día en que me rompieron la nariz en dos partes y me bajaron cuatro dientes de una patada en la jeta. ¡Imagínense la cara de mi vieja cuando llegó su precioso hijito con la cabeza vendada, los ojos hinchados y amoratados, una venda grande sobre la nariz y cuatro dientes menos!. ¡Casi se muere de un soponcio, como se estilaba decir! Ya dije que no era ni parecido a Paul Newman, pero para mi madre yo era divino y me suplicó que dejase de jugar. Mi padre se bancó bien la preocupación, pero se la podía ver en los ojos. Se limitó a preguntarme si me había desmayado y a llamar a un médico amigo para que me revisase bien. El médico dijo que exceptuando mi nariz rota en dos partes, el consiguiente hematoma y la ausencia de los cuatro incisivos superiores por fractura, el resto estaba en orden…
Me he olvidado de señalar, por si no se dieron cuenta, que soy hijo único Mi madre, super católica, era tan sobreprotectora que las idische mamme venían a hacer el posgrado a mi casa. La presión que ejerció sobre mí para que largase el rugby fue fuertísima y mi viejo, sabiamente, se mantuvo al margen dejándome para que decidiera solito (¡flor de cagazo le tenía mi viejo a mi vieja!). Una parte mía tenía en claro que yo no iba a ser un Puma (equipo de reciente creación); otra parte mía sabía que, si me seguían quebrando, era probable que terminara más torcido que Quasimodo; otra parte mía quería dedicarse al ping pong, otra parte quería que me dedicase al latín, pero no le hice caso, y otra parte mía quería seguir jugando porque sentía que todavía podía llegar más lejos.
Por supuesto, no permití que mi madre decidiese por mí en esta cuestión tan seria. ¡Qué clase de rugbier haría caso de lo que le dice la vieja! En lugar de eso, en cuanto pude hablar de manera comprensible, le pregunté a mi novia, jugadora de hockey que había conocido en un partido de rugby (¡Je, Je, Je,! alguna tenía que caer). Ella aplicó la fría lógica femenina y me dijo cariñosamente: (cito casi textualmente) “¡Mirá, pelotudo, te voy a matar si seguís jugando! ¡No sabés lo que sufrí cuando te revolcabas agarrándote la cara y te salía sangre entre los dedos! ¡Me moría de dolor y casi me desmayo cuando ví como quedaste!” Ante esta muestra de dolor compartido y para evitar que se muriera de dolor y preocupación, largué la ovalada, pero recién cuando terminó el campeonato de ese año. Y de puro jodido que soy les dije a mi madre y a mi novia que iba a dedicarme a hacer paracaidismo. ¡La que se armó! Pero esa es otra historia.
Mar 15, 2011
¡Ya tenemos de nuevo al gobierno limitando nuestra libertad! Cuando en Catalunya nos habíamos librado del sectarismo tripartito que limitaba la velocidad de circulación a 80 km/h, nos sale el gobierno de España y nos prohíbe circular a más de 110 por autovías y autopistas. Las medidas catalanas y las españolas tienen una cosa en común: ¡carecen de sentido!
Sep 22, 2008
Tales of Harare: Spider Man
Estaba previsto que mi familia llegase un mes después que yo. En el aeropuerto me esperaba el tipo al que yo iba a reemplazar quien, amablemente, me llevó hasta casa y se volvió al aeropuerto para irse. La casa era muy grande y cómoda. El personal de servicio (ama de llaves, cocinero, chofer, dos mucamas y jardinero) me esperaba formadito en fila en la puerta de la casa. Me fui presentando a cada uno y todos me respondían diciendo: “How do you do, Master”. ¡¡¡CASI ME DOY VUELTA A VER A QUIÉN LE DECÍAN MASTER!! Me mostraron un poco la casa y, a las 9 de la noche, luego de preguntarme a qué hora me tenían que despertar, se retiraron ya que, siguiendo la costumbre inglesa en África, vivían en una casa aparte dentro del predio.
Me puse a chusmear un poco el lugar donde viviríamos y observé algo que me llamó la atención. Todas las habitaciones tenían, en la parte superior de las paredes que daban al exterior, una serie de orificios circulares que ocupaban una superficie de 40 cm de largo por 30 cm de ancho. No había visto nunca ese tipo de sistema de ventilación, aunque más tarde supe que era absolutamente habitual en las casas de las colonias inglesas en África.
Cansado por el largo viaje, me fui a dormir. A eso de las 4,00 Hs. de la mañana, acuciado por la fisiología, me desperté y prendí la luz. Entonces me pegué el primero de los muchos sustos que pasé en Zimbabwe. En la pared había una araña oscura, grande como un puño, a menos de un metro de mi cabeza. Salté de la cama y corrí hacia la planta baja para ver si podía encontrar una escoba o una escopeta con la que dar un justo final a la miserable que había invadido mi territorio. Prendí la luz del hall de distribución que daba a los otros dormitorios y a la escalera y ¡¡¡HORROR!!! vi varias arañas más en las paredes bloqueando mi paso. Ya habrán podido deducir por mi relato que no soy precisamente Rambo.
Dado que soy de esas personas que hacen actos absurdos motivados por el cagazo, en lugar de pasar frente a las arañas rápidamente lo que hice fue pasar la baranda y ¡¡Descolgarme por la escalera a riesgo de romperme una pierna o algo peor!! Afortunadamente, la adrenalina me ayudó y fui hasta la cocina donde encontré escobas y hasta un machete. Fui liquidando los repugnantes arácnidos entre exclamaciones (mías, no de las arañas) de ¡Agh¡, ¡Ugh! ¡Morite de una vez, hija de puta! hasta que no quedó ninguna. Todo esto, que se relata fácil, no describe la velocidad y agilidad de las turras para esquivar mis escobazos ni el laburo que me costó liquidarlas.
Como soy observador, en mi febril búsqueda de una escoba había detectado que también había varias lagartijas de unos 20 cm. de largo. Dado que esa clase de reptiles no me mueven un pelo, ni me preocupé por ellas. Entonces me di cuenta de que los bichos habían entrado por los orificios de las paredes, si bien no podía determinar en qué orden lo habían hecho, si primero las lagartijas y luego las arañas o al revés. En el botiquín del baño encontré algodón y tapé con él los agujeros de mi cuarto y me encerré a esperar que llegase la mañana. No pegué un ojo. Revisé las cortinas de los grandes ventanales, miré debajo de la cama, adentro de los placards, atrás de los sanitarios del baño moviéndome con los gestos bruscos de los polis de las series americanas cuando van, pistola en mano, buscando a un asesino oculto en una habitación. En lugar de pistola, claro, yo blandía una escoba recortada de calibre “te reviento”.
Cabe aclarar que, si bien no tengo nada contra la fauna, no me gusta que viva conmigo en mi casa y, sobre todo, si se mueve por las paredes. Me encantan los perros, pero no me gustaría ver uno correteando por los muros.
Llegada la mañana, le pedí a las mucamas que tapasen todos los agujeros de las paredes exceptuando puertas y ventanas, pese a sus explicaciones de que esas arañas eran inofensivas. Les ordené que los tapasen igual ya que sabía que mi mujer no duraría ni un minuto (ni yo tampoco) en una casa con semejantes bichos.
A los pocos días de llegar, fui invitado a cenar a la casa de Carlos A. Recordarán bien a Carlos porque les conté una parte de su aventurera vida en un comentario anterior. Aprovecho para señalar que difícilmente podré volver a contar una historia como esa, Carlos A. existe solamente uno.
Esa noche en su casa, vi que en una pared del living había una araña como las que había matado. Preocupado, se la señalé y Carlos me dijo que eran inofensivas, nada agresivas y que se llamaban “flat wall spiders”. Un nombre curioso, pensé, pero bastante descriptivo porque eran bastante chatas y estaban en la pared. Cuando él se acercó y le tocó una pata, la araña simplemente se movió un par de centímetros y se quedó tranquilita, la volvió a tocar y el bicho se alejó unos cuantos centímetros más. Carlos, quien gusta de repetir los ejemplos, la tocó again y el bicho se cansó y demostró que su nombre, si bien descriptivo, no era suficientemente abarcativo dado que, con la velocidad que yo tan bien conocía, pasó a ser una flat wall AND CEILING spider, situándose en el cielorraso.
Todo este toqueteo propio de un aracnófilo me había ido produciendo cierta inquietud que, me temo, se veía en mi creciente cara de asco. Entones, Carlos me explicó que, como Harare está situada a casi 1.500 m. sobre el nivel del mar, no había moscas ni mosquitos, pero por el clima seco abundaban estas arañas. Si no hay moscas, ¿de qué corno se alimentan entonces?, le pregunté ansioso. Me contestó que no lo sabía porque no se quedaba a verlas comer, aunque suponía que de otros insectos...
Para no hacerla muy larga, les diré que me tuve que ir acostumbrando a ver arañas en las paredes y en los cielorrasos de las casas porque nadie les tenía ni miedo ni asco y no les prestaban atención alguna. Reconozco que era mejor tener esas arañas que moscas y mosquitos en las casas. Las flat wall no revolotean alrededor de uno y tampoco te hacen ¡BZZZZZ! cuando estás tratando de dormirte, de hecho son muy silenciosas.
Sin embargo, no claudiqué respecto a mi casa y mantuve los orificios de ventilación tapados y me cargué cuanta araña logró entrar. Carlos siempre se burló de mí por este tema, pero jamás logró convencerme de que tocase una por muy tranquila que pareciera.
En Argentina nos habían contado que, en Zimbabwe, era frecuente que algunos animales salvajes entrasen en los jardines de las casas como perico por su casa. Nos dijeron que normalmente se trataba de antílopes o cebras, pero nos preocupaba que, atrás de ellos, viniesen los leones o los leopardos. Por eso, había sido un alivio ver que el perímetro de la casa estaba rodeado por un muro de cemento de 2,5 m. de altura con alambre de púa en la parte superior, lo que descartaba el ingreso de antílopes y cebras y, por ende, de los grandes felinos.
Con el tiempo fuimos conociendo gente que vivía en los alrededores de Harare y cuyas casas tenían los jardines sin muros y, ahí sí, vimos antílopes y cebras y hasta algún warthog pasar corriendo con la cola parada. ¡Era fantástico estar sentado en un living charlando tranquilamente y, al mirar hacia el jardín, ver Impalas y Cebras pastando o echados a la sombra de un Mopani!
El único problema de un jardín así es que, si bien los leones y leopardos no se acercan a zonas muy pobladas, sí lo hacen algunas víboras como la Cobra Egipcia por lo que resulta altamente recomendable mantener el césped bien cortado. Con esto no evitarás al 100% que NO entre una Cobra, pero por lo menos la vas a poder ver para esquivarla. Es preferible no pisarlas ya que a las Cobras les jode bastante que uno las pise.
Es indudable que tiene su encanto vivir en una casa en contacto con la naturaleza, pero en África este contacto a veces me pareció un tanto exagerado. Tal era el caso de un médico argentino del Hospital del Hwange National Park, en cuyo jardín doméstico más de una vez pasaban no sólo antílopes, cebras y jirafas sino también algún búfalo y hasta grupitos de dos o tres jóvenes elefantes machos con los consiguientes perjuicios para el cuidado del césped y de los árboles. Pero esta es otra historia.
Jan 10, 2012
Lectores nuevos, post antiguos




Como tenemos muchos lectores y cobloggers nuevos pienso que, tal vez, puede resultarles interesante leer algunos post antiguos y decidí comenzar con el primero que publiqué en EOC y que el amigo Blogovido denominó Tales of Harare. Espero que les guste.
SEP 22, 2008
Tales of Harare: Spider Man
Gracias a la invitación que me formularon los Opinadores, tengo la ocasión de contarles algunos relatos o anécdotas verídicas. Recuerden que estos reflejan el punto de vista de un porteño criado en un departamento, con mucho asfalto y poca naturaleza. Ya que empecé con Zimbabwe, les contaré algo más de mis primeras experiencias en Harare.
Estaba previsto que mi familia llegase un mes después que yo. En el aeropuerto me esperaba el tipo al que yo iba a reemplazar quien, amablemente, me llevó hasta casa y se volvió al aeropuerto para irse. La casa era muy grande y cómoda. El personal de servicio (ama de llaves, cocinero, chofer, dos mucamas y jardinero) me esperaba formadito en fila en la puerta de la casa. Me fui presentando a cada uno y todos me respondían diciendo: “How do you do, Master”. ¡¡¡CASI ME DOY VUELTA A VER A QUIÉN LE DECÍAN MASTER!! Me mostraron un poco la casa y, a las 9 de la noche, luego de preguntarme a qué hora me tenían que despertar, se retiraron ya que, siguiendo la costumbre inglesa en África, vivían en una casa aparte dentro del predio.
Me puse a chusmear un poco el lugar donde viviríamos y observé algo que me llamó la atención. Todas las habitaciones tenían, en la parte superior de las paredes que daban al exterior, una serie de orificios circulares que ocupaban una superficie de
Cansado por el largo viaje, me fui a dormir. A eso de las 4,00 Hs. de la mañana, acuciado por la fisiología, me desperté y prendí la luz. Entonces me pegué el primero de los muchos sustos que pasé en Zimbabwe. En la pared había una araña oscura, grande como un puño, a menos de un metro de mi cabeza. Salté de la cama y corrí hacia la planta baja para ver si podía encontrar una escoba o una escopeta con la que dar un justo final a la miserable que había invadido mi territorio. Prendí la luz del hall de distribución que daba a los otros dormitorios y a la escalera y ¡¡¡HORROR!!! vi varias arañas más en las paredes bloqueando mi paso. Ya habrán podido deducir por mi relato que no soy precisamente Rambo.
Dado que soy de esas personas que hacen actos absurdos motivados por el cagazo, en lugar de pasar frente a las arañas rápidamente lo que hice fue pasar la baranda y ¡¡Descolgarme por la escalera a riesgo de romperme una pierna o algo peor!! Afortunadamente, la adrenalina me ayudó y fui hasta la cocina donde encontré escobas y hasta un machete. Fui liquidando los repugnantes arácnidos entre exclamaciones (mías, no de las arañas) de ¡Agh¡, ¡Ugh! ¡Morite de una vez, hija de puta! hasta que no quedó ninguna. Todo esto, que se relata fácil, no describe la velocidad y agilidad de las turras para esquivar mis escobazos ni el laburo que me costó liquidarlas.
Como soy observador, en mi febril búsqueda de una escoba había detectado que también había varias lagartijas de unos
Cabe aclarar que, si bien no tengo nada contra la fauna, no me gusta que viva conmigo en mi casa y, sobre todo, si se mueve por las paredes. Me encantan los perros, pero no me gustaría ver uno correteando por los muros.
Llegada la mañana, le pedí a las mucamas que tapasen todos los agujeros de las paredes exceptuando puertas y ventanas, pese a sus explicaciones de que esas arañas eran inofensivas. Les ordené que los tapasen igual ya que sabía que mi mujer no duraría ni un minuto (ni yo tampoco) en una casa con semejantes bichos.
A los pocos días de llegar, fui invitado a cenar a la casa de Carlos A. Recordarán bien a Carlos porque les conté una parte de su aventurera vida en un comentario anterior. Aprovecho para señalar que difícilmente podré volver a contar una historia como esa, Carlos A. existe solamente uno.
Esa noche en su casa, vi que en una pared del living había una araña como las que había matado. Preocupado, se la señalé y Carlos me dijo que eran inofensivas, nada agresivas y que se llamaban “flat wall spiders”. Un nombre curioso, pensé, pero bastante descriptivo porque eran bastante chatas y estaban en la pared. Cuando él se acercó y le tocó una pata, la araña simplemente se movió un par de centímetros y se quedó tranquilita, la volvió a tocar y el bicho se alejó unos cuantos centímetros más. Carlos, quien gusta de repetir los ejemplos, la tocó again y el bicho se cansó y demostró que su nombre, si bien descriptivo, no era suficientemente abarcativo dado que, con la velocidad que yo tan bien conocía, pasó a ser una flat wall AND CEILING spider, situándose en el cielorraso.
Todo este toqueteo propio de un aracnófilo me había ido produciendo cierta inquietud que, me temo, se veía en mi creciente cara de asco. Entones, Carlos me explicó que, como Harare está situada a casi
Para no hacerla muy larga, les diré que me tuve que ir acostumbrando a ver arañas en las paredes y en los cielorrasos de las casas porque nadie les tenía ni miedo ni asco y no les prestaban atención alguna. Reconozco que era mejor tener esas arañas que moscas y mosquitos en las casas. Las flat wall no revolotean alrededor de uno y tampoco te hacen ¡BZZZZZ! cuando estás tratando de dormirte, de hecho son muy silenciosas.
Sin embargo, no claudiqué respecto a mi casa y mantuve los orificios de ventilación tapados y me cargué cuanta araña logró entrar. Carlos siempre se burló de mí por este tema, pero jamás logró convencerme de que tocase una por muy tranquila que pareciera.
En Argentina nos habían contado que, en Zimbabwe, era frecuente que algunos animales salvajes entrasen en los jardines de las casas como perico por su casa. Nos dijeron que normalmente se trataba de antílopes o cebras, pero nos preocupaba que, atrás de ellos, viniesen los leones o los leopardos. Por eso, había sido un alivio ver que el perímetro de la casa estaba rodeado por un muro de cemento de
Con el tiempo fuimos conociendo gente que vivía en los alrededores de Harare y cuyas casas tenían los jardines sin muros y, ahí sí, vimos antílopes y cebras y hasta algún warthog pasar corriendo con la cola parada. ¡Era fantástico estar sentado en un living charlando tranquilamente y, al mirar hacia el jardín, ver impalas y cebras pastando o echados a la sombra de un mopani!
El único problema de un jardín así es que, si bien los leones y leopardos no se acercan a zonas muy pobladas, sí lo hacen algunas víboras como
Es indudable que tiene su encanto vivir en una casa en contacto con la naturaleza, pero en África este contacto a veces me pareció un tanto exagerado. Tal era el caso de un médico argentino del Hospital del Hwange National Park, en cuyo jardín doméstico más de una vez pasaban no sólo antílopes, cebras y jirafas sino también algún búfalo y hasta grupitos de dos o tres jóvenes elefantes machos con los consiguientes perjuicios para el cuidado del césped y de los árboles. Pero esta es otra historia.
Mar 10, 2008
Lotería de vida
17 muertos en Dolores
Otra vez la tormenta perfecta de la que hablaba hace un tiempo, cuando el aniversario de Cromañon.
Hay una parte del libro "Johnny cogió su fusil", de Dalton Trumbo, que me impresionó mucho cuando lo leí de chico, y es el relato del viaje de un proyectil de obús, por un lado, y el del protagonista, por el otro, hasta su encuentro en el campo de batalla. Pienso en esto y en la gente que iba durmiendo, leyendo o escuchando música en la parte trasera del micro.
La Argentina es un país donde la vida es una lotería, y todos los días hay que sacarse el premio. Los números de esta lotería imaginaria se le entregan a cada argento al levantarse a la mañana.
El premio consiste en que tu día no te lleve a encontrarte en el punto del continuo tiempo-espacio donde convergen todas las irresponsabilidades, corrupciones, irracionalidad y desidia...
Si no, pasás a ser una lápida y una estadística.
Mi corazón está con las víctimas de este desastre. Espero que algún día encuentren consuelo, porque justicia... ni se molesten en buscar.
Nov 15, 2012
Lo que sospechaba desde el llano
No va a quedar otra que reducirlo de alguna manera y/o aumentarles los impuestos a todos los norteamericanos y/o licuarlo con inflación (darle mayor velocidad a la maquinita de imprimir dólares).
Jun 30, 2010
Esta mañana
La perrada local lo seguía en caravana de varias cuadras. Los que podían lo pasaban por la derecha.
Como de costumbre, no escuché ni un bocinazo, ni un insulto, no vi ningún gesto obsceno.
Yo sigo creyendo que se trata de valores.
Aug 30, 2012
Lo que más me llama la atención de estos anuncios es la reacción de millones de argentinos
El gobierno anuncia un proyecto para construir un tren de alta velocidad entre BA y Rosario y entre BA y Mar del Plata y, para esta gente, el tren ya está ahí, viajando raudamente entre las dos ciudades cabeceras de la red, ya se pueden hacer comparaciones internacionales con España, Francia, Japón y China por la cantidad de kilómetros de trenes bala de cada país.
El gobierno anuncia otro proyecto, esta vez para construir un "polo audiovisual", y millones de argentinos, incluidos amplios sectores de la prensa, salen corriendo a poner la bolsita de pochoclo en el microondas.
Esto está íntimamente relacionado a la tendencia de muchos (demasiados) argentinos a considerar que Argentina es un país rico porque tiene petróleo, gas, minerales, se puede plantar y producir cualquier alimento, y la mar en coche. La existencia de recursos naturales hundidos en el suelo equivale a riqueza. A nadie se le ocurre acotar que antes, al petróleo, al gas, y a los minerales hay que explotarlos y que a los alimentos hay que producirlos. Pequeño detalle.
¿Se dan cuenta de que la cosa tiene más que ver con los psicológico/psiquiátrico que con lo político y económico?
Feb 6, 2009

¿Me parece a mí o la realidad está esmerilando a Obama a una velocidad pasmosa?
Hasta ha caído en cada uno de los errores que le atribuía a Bush durante la campaña, incluido el tremendismo findelmundista si no se aprueba el "paquete de estímulo".
Jan 30, 2009
Libertad

Bueno, ahi esta la explicación de todo. no soy pretencioso, jajajajja.
La cosa es así, yo no creo en un estado estático y perfecto de las cosas, No creo que se pueda dar total libertad en ningún punto a ninguna sociedad. Mi apreciacion es más bien algo como la funcion del grafico. A medida que una sociedad se educa para una mejor convivencia, la necesidad de regulaciones disminuye. Existen pares de equilibrio, libertad y educación que producen un funcionamiento estable de una sociedad.
Las areas fuera de la curva no son factibles o recomendables, dependiendo del caso, y a mi entender se estabilizaran acercandose a un punto en la curva. Si la sociedad es civicamente analfabeta, una situacion de anomia solo traería violencia, lo peor de la anarquia, lo que estaría por encima de la curva. Por otro lado, un exceso de control cuando la sociedad está suficientemente educada para prescindir de el se percibirá como retrogrado o asfixiante por la población. Sería la zona de abajo.
Yo no juzgaría entonces a un gobierno por una situación puntual o aislada, cuanta libertad da en un instante de tiempo sin tomar en cuenta ninguna otra variable, sino más bien cual es la dirección que está intentando recorrer sobre la curva. Hacia más educación civica y mayores libertades, o para atras (jajajaja, sin ambivalencias nomás). Una mano es civilización. La otra es barbarie.
Por que elegí al curva como una función exponencial? Porque a groso modo me parece que es como funciona la cosa, el camino civilizador es lento, pero toma velocidad a medida que avanza. Es decir que el aumento marginal de la libertad se va acelerando a medida que la sociedad se educa.
Oct 5, 2010
Haz lo que yo digo...
Segunda y última entrega sobre Jon Bon Jovi, guardián del planeta, soldadito de Al Gore.
Como les contaba ayer, parece que Jon hace sonar las guitarras y monta espectáculos gigantes con aceite de oliva. No por nada es habitué de cuanta reunión ecologista anda por ahí. Según el propio descubridor del AGW, don Al Fuckin' Gore, el bueno de Bon Jovi fué el primer músico que se anotó para los recitales Live Earth (The Concerts For A Climate In Crisis).
Y cuando le queda tiempo, después de la ardua tarea de salvar el planeta, dedica su tiempo a una de sus pasiones... No, plantar árboles no es. Son los autos. Y cuanto más grandes y poderosos, mejor.
La nota de la revista Rod & Custom nos muestra el lado de Jon que no anda con biocombustibles. Algunas frases interesantes serían:
It might not be surprising that these guys have some pretty cool cars--don't all rock legends? What might surprise you are the types of cars in their garages. Naturally, both have modern transportation for the daily commute, but their toys--their favorites--are the type of which ROD & CUSTOM dreams are made. Bon Jovi's top ride is a '57 Nomad, dressed in black with big-block power.
A propósito, el tal O'Brien que aparece con él no es otro que su ingeniero de sonido. Debe ser el que le dá cuerda a las guitarras para que anden.
La estrella del rock le puso un 454 a su Chevy Nomad del 57. 454 cubic inches es algo como 7.400 centímetros cúbicos. Un poquito más grande que el motor del Fiat 600.
Pero ése es sólo uno de sus juguetes... Echémosle un vistazo a la vida verde de Jon...

Uno de los preferidos del ídolo. El Chevrolet Chevelle SS del 70.
Mmmmm, Jon, you're so hot...
La Ford Eco Sport de Richie... (en la que fué arrestado por manejar en pedo llevando a su hija de 10 años)Así que, pedazo de forro, vendé tu colección de muscle cars americanos, y comprate el Venturi Eclectic. Salió en el 2007 al precio de 24.000 euros. Una ganga para vos. Anda con paneles solares. La turbina en el techo es opcional, actúa como un generador extra de energía.
Apr 27, 2011
Feb 9, 2007
Como comentaba hace unos meses, creo que los argentinos deberíamos seguir con mucha atención experimentos como los de Zimbabwe. La situación de ese país africano se viene deteriorando desde hace años, pero aparentemente aumentó la velocidad del colapso. El país está viviendo una hiperinflación (visto en Instapundit).
Ya que aparentemente no aprendemos de los errores (u horrores) del pasado, tal vez nos sirva prestar atención a los resultados más extremos en el mundo real de las políticas que aplicamos en el país:
The trigger of this crisis — hyperinflation — reached an annual rate of 1,281 percent this month, and has been near or over 1,000 percent since last April. Hyperinflation has bankrupted the government, left 8 in 10 citizens destitute and decimated the country’s factories and farms.
Pay increases have so utterly failed to keep pace with price increases that some Harare workers now complain that bus fare to and from work consumes their entire salaries.
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Seeking to revive farm production, for example, the government sells gasoline to farmers at a bargain rate of 330 Zimbabwe dollars per liter — and farmers promptly resell it on the black market for 10 times that, leaving their fields idle.
Mr. Mugabe, who blames a Western plot against him for Zimbabwe’s problems, has rejected all calls for economic reform. The government refuses to devalue Zimbabwe’s dollar, which fetches only 5 to 10 percent of its official value on the thriving black market. As a result, foreign exchange to buy crucial imported goods like spare parts and fertilizer has effectively dried up.
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The central bank’s latest response to these problems, announced this week, was to declare inflation illegal. From March 1 to June 30, anyone who raises prices or wages will be arrested and punished. Only a “firm social contract” to end corruption and restructure the economy will bring an end to the crisis, said the reserve bank governor, Gideon Gono.





